La falta de trabajadores en la construcción se ha convertido en uno de los grandes problemas de nuestro país en los últimos tiempos. Y es que, con la inmensa mayoría de las plantillas envejecidas, el mercado laboral busca a la desesperada nuevos profesionales para hacer frente a la altísima demanda.
Así, en medio de este panorama, muchas mujeres han empezado a abrirse paso en la albañilería, un mundillo históricamente dominado por hombres, demostrando que tienen mucho que aportar. Ese ha sido precisamente el caso de Carolina, una mujer que ha dado un giro radical a sus quehaceres diarios y ha apostado de lleno por el ladrillo.
De la informática a la obra buscando un mejor sueldo
Tal y como ella misma ha contado, su trayectoria no tiene nada que ver con lo que uno se imagina en la obra. "Me llamo Carolina, yo me dedico a la informática y llevo 16 años en la misma empresa y 23 años dedicada al mundo de la informática", ha confesado abiertamente. Sin embargo, su tremenda pasión por los trabajos manuales le ha empujado a dar el salto profesional, ya que, como detalla en el vídeo, "a nivel de ocio personal he hecho pues mucho tema de reformas".
Por lo que, viendo las tremendas oportunidades que ofrece el sector, no ha dudado en poner los puntos sobre las íes respecto a los salarios y a las salidas laborales de las chicas. "Mujeres no teniendo una profesión se dedican a mirar hacia profesiones más tradicionalmente femeninas como enfermería, peluquería, estética, tal, eh, y nos perdemos que en el mundo de la costa se paga muy bien", ha lamentado la trabajadora. Entonces, para que todo el mundo entienda la magnitud de las cifras, lanza una comparación brutal y directa: "Lo que una peluquera gana 1.000 euros alicatando ganas 100 al día".
El fin del "picar piedra" y la importancia de tecnificarse
Asimismo, Carolina se ha apuntado a una iniciativa de formación porque es plenamente consciente de la necesidad de hacer las cosas bien en este curro. "Me he presentado este curso para formarme toda esa parte técnica para, digamos, desarrollar esta actividad de una manera correcta", señala muy orgullosa. Encima, aprovecha para romper uno de los mitos más grandes de la profesión, sacando a la luz una realidad que en el artículo original de ‘El Español’ no se mencionaba: "Ya no nos dedicamos a picar piedra. Hay herramientas que pueden hacer las partes de trabajo más duras, no tenemos limitaciones biológicas para no poderlo hacer".
Por otro lado, tanto en cuanto el sector pide a gritos más mano de obra cualificada, ha animado a todos a quitarse los miedos. "Creo que es fundamental que veamos desde el mundo femenino la construcción como una posibilidad de trabajo". Al final, ella tiene clarísimo que el éxito pasa por la profesionalidad, y es que "incluso la gente que ya alicata" debería aprender más, "porque aquí nos están enseñando muchas cosas que yo he visto en trabajos prácticos que no se hacen, que se alicata mal". Por todo ello, remata su discurso pidiendo que todos se tecnifiquen para modernizar un sector lleno de oportunidades.