La Audiencia Provincial de Oviedo ha confirmado que una casera puede resolver el contrato de alquiler y recuperar la vivienda porque los inquilinos generaron una situación de insalubridad en el edificio por una plaga de cucarachas, además de ruidos, suciedad y malos olores. La Justicia entiende que no se trató de un problema puntual ni de una simple mala relación con los vecinos, sino de una conducta grave, continuada y molesta para el resto de residentes.
Según se detalla en la sentencia de 20 de mayo de 2026, la propietaria de la vivienda demandó al inquilino y a su hija, porque desde 2023 venían alterando la convivencia con los vecinos. Se había denunciado que ponían música alta de madrugada, cánticos nocturnos, basura en el patio interior, malos olores y una plaga de cucarachas que afectó a todo el edificio, motivos previstos en la Ley de Arrendamientos Urbanos (LAU) para resolver un contrato de alquiler.
El juzgado de primera instancia dio la razón a la casera y declaró resuelto el contrato de alquiler, aunque los inquilinos recurrieron alegando que llevaba más de 20 años viviendo en el piso y que no sabían nada de esas quejas que además solo eran declaraciones de vecinos con los que tenían mala relación.
La plaga de cucarachas no era un hecho aislado y afectaba al resto del edificio
La Audiencia Provincial de Oviedo confirmó la resolución del contrato de alquiler ya que el artículo 27.2 e) de la Ley de Arrendamientos Urbanos (que se puede consultar en este BOE), permite que el arrendador resuelva el alquiler cuando en la vivienda se desarrollan actividades molestas, insalubres, nocivas o peligrosas.
En la sentencia se aclara que para poder aplicar este artículo no basta con que sean molestias puntuales, sino que debe existir una actividad continuada, que afecte a los vecinos y que sea o suficientemente grave para que altere la convivencia en la comunidad, algo que quedó demostrado que ocurría en este caso.
Uno de los puntos principales fue la plaga de cucarachas, y es que lo comunidad tuvo que contratar una empresa para fumigar pero pocos días después varios vecinos volvieron a detectar insectos en sus viviendas y en la escalera. Según las actas de la comunidad, la empresa de desinfección señaló que la causa de que siguieran apareciendo era la infestación en el piso de los inquilinos, donde había más cucarachas que en el resto de viviendas.
Este hecho, se sumó a que los inquilinos no colaboraron para poder acabar con la plaga, ya que pusieron obstáculos para que la empresa pudiera acceder a la vivienda, solo permitieron actuar en cocina y baño, y negaron el acceso a habitaciones y otras estancias, pese a que se habría advertido presencia de cucarachas en mesitas y armarios. También se opusieron a desalojar la vivienda durante unas horas, algo necesario para aplicar las bombas insecticidas.
La situación llegó a tratarse incluso en varias juntas de propietarios, en las que se acordó trasladar los hechos al Departamento de Sanidad del Ayuntamiento de Langreo por la situación de insalubridad y proliferación de cucarachas.
Para la Audiencia, todo esto demostró que no se trataba de una queja aislada y por tanto era motivo para resolver el contrato de alquiler, aunque la sentencia (SAP O 2045/2026) no fue firma y contra la misma cabía interponer un recurso de casación.