El sueño de la mayoría es poder disfrutar de una jubilación tranquila y sin sobresaltos una vez que dejan atrás su vida laboral, pero, en muchos casos, la subida del precio de los alquileres impide que muchos jubilados puedan llegar a fin de mes. Es lo que le ha pasado a una jubilada de 79 años en Australia, que ha tenido que volver a trabajar como limpiadora después de que la casa en la que vivía de alquiler dejara de estar subvencionada y la renta le subiera casi un 32%.
Según la cadena australiana ABC, la casa en la que vivía la mujer estaba vinculada a un programa que ofrecía incentivos a los propietarios para que alquilaran sus viviendas un 20% por debajo del precio de mercado. La jubilada pagaba 319 dólares australianos semanales, lo que equivalía a un alquiler mensual de unos 843 euros.
Sin embargo, el inmueble dejó de formar parte del programa y la jubilada tuvo que abandonar la vivienda en abril ante el temor de no poder asumir el nuevo precio. Durante los tres meses siguientes se alojó temporalmente en casas de amigos mientras buscaba otro alquiler.
El alquiler pasó de unos 843 a 1.110 euros al mes
Finalmente, la jubilada encontró una vivienda de alquiler en su antiguo edificio, pero, al no estar ya subvencionada, la renta subió hasta los 420 dólares australianos semanales, lo que supone un alquiler mensual de alrededor de 1.110 euros, casi un 32% más de lo que pagaba anteriormente.
Para poder hacer frente a este nuevo precio, la mujer ha tenido que volver a trabajar, realizando varios trabajos de limpieza a la semana. Según explicó al medio, el dinero que obtiene con esta actividad y la ayuda al alquiler apenas le permiten alcanzar la cantidad necesaria.
La jubilada reconoce que nunca imaginó que, a los 79 años, pasaría tres meses sin una vivienda propia y tendría que volver a trabajar para conservar un techo. Aunque está satisfecha por haber regresado a su antiguo edificio, teme que el próximo año vuelva a encontrarse en la misma situación si el propietario decide aumentar nuevamente la renta.
Actualmente, se encuentra inscrita en la lista de espera para acceder a una vivienda social, pero se trata de un proceso que avanza con mucha lentitud, y cree que es muy posible que fallezca antes de llegar a los primeros puestos.