Vanessa ha denunciado públicamente que el director de la sucursal bancaria de su tía, una mujer de 86 años con discapacidad y depresión, habría utilizado parte de su dinero aprovechándose de la confianza que mantenía con ella. La familia comenzó a sospechar después de revisar la cuenta y encontrar transferencias a personas desconocidas, importantes retiradas de efectivo y una reducción progresiva de sus ahorros.
Según relató Vanessa en el programa Y ahora Sonsoles, las explicaciones que le ofrecía el responsable de la oficina fueron cambiando a medida que ella descubría nuevas operaciones. Después de pedirle aclaraciones, el director devolvió en dos ingresos cerca de 30.000 euros a la cuenta de la anciana.
La situación comenzó cuando Vanessa tuvo que hacerse cargo de las gestiones económicas de su tía, residente en un pueblo de la provincia de Badajoz cercano a Zafra. La mujer “llevaba años” sin salir prácticamente de casa debido a sus problemas de salud, por lo que su sobrina se sorprendió cuando el director le aseguró que gastaba grandes cantidades de dinero.
“Me quedo un poquito impactada y me dice que mi tía gastaba mucho dinero”, explica Vanessa. Sin embargo, en un primer momento no quiso sospechar del responsable de la oficina y pensó que su tía podía tener otras cuentas o productos financieros que ella desconocía.
Encuentra transferencias de 9.000 euros a personas desconocidas
Cuando regresó a Madrid, Vanessa activó la banca digital para organizar el pago de la residencia y comprobar su patrimonio a distancia. Fue entonces cuando encontró transferencias por valor de unos 9.000 euros enviadas a personas que la familia aseguraba no conocer. Al pedir explicaciones, el director le comunicó que las operaciones se debían a que “la otra sucursal tenía un becario que ha estado haciendo transferencias a una familia por error durante 2 años”, según Vanessa.
La sobrina cuenta que el banco devolvió el dinero en la cuenta de la anciana al día siguiente bajo el concepto de “abonos varios”. Sin embargo, Vanessa siguió investigando y examinando con mayor detenimiento el resto de los movimientos de la cuenta. “Esas noches fueron eternas, me acostaba a las 4 de la mañana mirando información, cuentas, de todo”, explica.
Retiradas de efectivo y un supuesto fondo de inversión
Durante la revisión, la sobrina encontró también retiradas de importantes cantidades de dinero en efectivo. Estas operaciones le parecieron difíciles de explicar porque, según Vanessa, su tía “no gastaba prácticamente nada, no salía de casa”, por lo que tenía unos gastos muy reducidos que no justificaban este dinero en efectivo.
El director le respondió que era él quien sacaba el dinero y se lo llevaba personalmente al domicilio para hacerle un favor. Posteriormente, le aseguró que había localizado un fondo de inversión que estaba oculto o que no había sido detectado hasta ese momento. Tras esa explicación, el banco ingresó otros 18.000 euros en la cuenta, de nuevo bajo el concepto de “abonos varios”. En conjunto, las dos devoluciones se acercaron a los 30.000 euros.
Vanessa asegura que comenzó a grabar las conversaciones después de recibir las primeras explicaciones. Según su testimonio, en una de ellas intervino una segunda persona que se presentó como superior del director y reconoció que la explicación sobre el fondo de inversión se la habría inventado para evitar una auditoría interna.
La denunciante sostiene que esa persona justificó la actuación del empleado por el mal momento económico que atravesaba. También habría afirmado que los 18.000 euros fueron devueltos por el cariño que el director sentía hacia la anciana.
“En la última grabación aparece una segunda persona diciendo que es un superior suyo, diciendo que efectivamente se han inventado el fondo de versión para que no llevase a una auditoría porque les puede meter en un problema. Que ha estado pasando un mal momento el señor y que los 18.000 € me los ingresa por el cariño que le tenía a mi tía”
Estas acusaciones se basan en el testimonio de Vanessa y en las grabaciones de la familia. Por ahora, no hay una resolución judicial que determine la responsabilidad del antiguo director.
Los ahorros disminuían de forma progresiva
La familia cree que no se trató de operaciones puntuales, sino que los ahorros de la mujer fueron disminuyendo durante años. Vanessa explica que su tía tenía un depósito a plazo fijo que el director cancelaba y volvía a contratar varias veces. Sin embargo, según su versión, cada nueva contratación se realizaba por una cantidad inferior. Así, los ahorros de su tía fueron reduciéndose poco a poco sin que la familia se diera cuenta.
Vanessa cree que el director se aprovechó de la edad, la discapacidad y el estado emocional de su tía, que padecía depresión y dependía de otras personas para algunas gestiones cotidianas. El empleado ya no trabaja en esa sucursal y, según se explicó en el programa, el banco lo ha apartado mientras se investiga lo ocurrido. Por ahora, la entidad no ha aclarado qué falló ni durante cuánto tiempo se realizaron estas operaciones.