Una de las dudas que más suelen surgir entre propietarios e inquilinos es quién tiene que hacerse cargo de cada uno de los gastos de las reparaciones de la vivienda. Estas dudas en ocasiones terminan en conflictos que pueden terminar hasta en los tribunales, como ha pasado en este caso en Francia, en el que una pareja de inquilinos descontó 1.045 euros del alquiler por la factura de un cerrajero que más tarde el propietario les reclamó.
Los inquilinos llevaban desde 2022 viviendo de alquiler en el inmueble, pagando una renta mensual de 1.468 euros al mes. Nunca había tenido ningún problema con la cerradura, pero, según la información publicada en Figaro Immobilier, en abril de 2023 no pudieron entrar en casa y la agencia les envió un cerrajero para que la revisara, que dijo que la cerradura estaba en buen estado.
El problema es que meses después la cerradura volvió a dar problemas y otro profesional la tuvo que terminar cambiando por otra, todo ello con un coste de 1.045 euros. Tras pagar al cerrajero, los inquilinos pidieron al casero que les pagase ese dinero, pero este se negó, y por ello decidieron descontarle esa cantidad del alquiler.
El propietario quiso resolver el contrato por los 1.045 euros
Tras un intento fallido de mediación, el casero les envió una orden de pago y advirtió de que podía activar la cláusula de rescisión del contrato si no pagaban esa cantidad. La pareja decidió llevar el caso ante los tribunales para evitar perder la vivienda y, además, reclamó cantidades que consideraba que había pagado de más.
Entre ellas estaba parte del alquiler, ya que el anterior inquilino pagaba 1.367 euros mensuales y a ellos les habían fijado una renta de 1.468 euros, además de varios gastos que, según sostenían, no estaban debidamente justificados.
El juzgado determinó que los inquilinos sí tenían que hacerse cargo de la factura del cerrajero porque no habían demostrado que la cerradura estuviera defectuosa por su antigüedad.
El casero terminó debiéndoles 6.667 euros
Pese a ello, el tribunal dio la razón a la pareja en el resto de sus reclamaciones y ordenó al propietario devolverles 7.712,62 euros por alquileres cobrados de más y gastos injustificados.
Después de descontar los 1.045 euros que los inquilinos sí debían pagar, el resultado fue que el casero todavía les debía 6.667,62 euros.
Por este motivo, se consideró saldada la deuda de la pareja y el juez determinó que la cláusula de rescisión no se había activado, por lo que los inquilinos pudieron permanecer en la vivienda.