La startup noruega Photoncycle ha cerrado una ronda de financiación Serie A de 15 millones de euros para comercializar un sistema de almacenamiento de energía doméstica que convierte el hidrógeno en estado sólido y permite guardar bajo tierra hasta 10.000 kWh, una capacidad equivalente a unas 740 veces la de una batería doméstica Tesla Powerwall de 13,5 kWh. La operación, liderada por la japonesa NordicNinja y la finlandesa-sueca Voima Ventures, abre la puerta a un modelo de almacenamiento estacional pensado para hogares europeos con calefacción intensiva en invierno.
El fundador y consejero delegado, Bjørn Brandtzaeg, sitúa el objetivo en términos sistémicos. “Europa empieza a resolver el almacenamiento de corta duración. El hueco que queda es el estacional. Si los hogares pueden almacenar la energía del verano para usarla en invierno, reducen su exposición al combustible importado y a la volatilidad de precios”, explica el directivo en el comunicado oficial de Photoncycle. La compañía, fundada en 2020 e incubada en el MIT, prevé las primeras entregas comerciales para el tercer trimestre de 2027.
El sistema consta de dos unidades. En superficie, una pila de combustible reversible produce hidrógeno a partir de electricidad y agua, y realiza el proceso inverso cuando la vivienda necesita consumir. Bajo tierra, un tanque almacena ese hidrógeno en estado sólido mediante una tecnología patentada, lo que permite conservar la energía durante meses. Las patentes consultadas por medios especializados precisan que el medio de almacenamiento es el amoníaco (NH3), con un reactor de síntesis que captura el nitrógeno del aire ambiente, aunque la web corporativa no menciona ese compuesto en sus comunicaciones públicas, un punto que la empresa aún tendrá que aclarar.
La eficiencia eléctrica de ida y vuelta es inferior a la de las baterías de litio, pero el sistema integra recuperación de calor y se diseña para operar junto a una bomba de calor, lo que mejora el rendimiento total en climas dominados por la calefacción. Es un matiz clave: la mayor parte de la demanda energética de un hogar nórdico se destina a calentar la vivienda, así que el calor residual del proceso deja de ser una pérdida para formar parte del balance útil.
El acceso al producto se ofrecerá bajo un modelo de suscripción que incluirá paneles solares, unidad de almacenamiento, mantenimiento y acceso a mercados de comercio energético, con el fin de reducir la barrera de entrada para el propietario. El coste máximo declarado ronda los 350 euros mensuales, una cifra que puede ajustarse a la baja en función de los excedentes vertidos a la red. Las simulaciones publicadas por la compañía apuntan a ahorros anuales de entre el 30% y el 50% sobre la factura habitual, aunque ese rango aún debe contrastarse con despliegues reales.
La oportunidad regulatoria en Países Bajos y el salto industrial
La elección de Países Bajos no es casual. El país tiene una de las tasas más altas de adopción de paneles solares en tejado de Europa y prepara la retirada del saldo neto residencial (salderingsregeling) en 2027, un cambio regulatorio que reducirá el incentivo para verter excedentes a la red y reforzará el atractivo del autoconsumo con almacenamiento. El movimiento neerlandés llega en un momento en que España consolida su propia regulación de autoconsumo fotovoltaico residencial, recogida en el Real Decreto 244/2019.
La hoja de ruta industrial de Photoncycle pasa por alcanzar una capacidad de producción anual de 1,4 TWh para 2027, suficiente, según la propia empresa, para dotar de almacenamiento estacional a 140.000 hogares. Si el plan se cumple, el almacenamiento doméstico de larga duración dejará de ser una categoría de laboratorio para convertirse en una pieza estructural del modelo eléctrico residencial europeo.