Vivir plenamente de la agricultura en España es hoy en día todo un desafío. Y sino que se lo digan a Juan Manuel, un agricultor valenciano que gestiona 60 hectáreas de cultivo y que no dudó en explicar tal situación a Cultiva y Emprende.
La brecha salarial, la asimetría regulatoria y el desamparo que llegan a sentir algunos agricultores son algunos de los problemas que más destaca el empresario. Y no es para extrañarse. Según detalla Juan Manuel, "lo único que nos falla es que, a la hora de comprar como clientes, el proveedor te pone los precios de los abonos y materiales. Y a la hora de vender como proveedores, el cliente te impone el precio de tus frutas. Ese es el gran problema".
Esta falta de control sobre los precios ha empujado a muchos a buscar alternativas como la venta por internet para saltarse a los intermediarios. Sin embargo, Manuel señala que hay gente que piensa que tan solo un campo de 100.000 kilos también se puede vender por Internet, y "eso no es posible".
“En Egipto un trabajador cobra 5 euros al día”
El verdadero talón de Aquiles de la agricultura está en el desajuste de los costes del trabajador. "El tema laboral es el peor enemigo que tenemos", afirma Juan Manuel. El agricultor desglosa las cifras reales que asume una empresa agrícola valenciana: "Un trabajador aquí, por ejemplo, cortador de naranjas que manipula en el almacén, está alrededor de 15 o 16 euros la hora. Eso le cuesta a la empresa. Ellos cobrarán 11 o 12, pero a la empresa le cuesta 16. Un trabajador en Egipto, ¿cuánto cobra al día? Cobra 5 o 6 euros al día".
Y lleva razón. Según el boletín oficial de salarios de la agencia estadística gubernamental CAPMAS, el salario medio diario de un jornalero agrícola en zonas de cultivo intensivo (como el delta del Nilo o las tierras ganadas al desierto en Nubariya) ronda las 250 a 270 libras egipcias (EGP) por jornadas de 8 horas. Al tipo de cambio, esto equivaldría exactamente a entre 4,90 y 5,30 euros al día.
Entonces, ¿qué pasa en España? Bajo el marco de los Convenios Colectivos del Campo vigentes y el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), el coste directo de un peón agrícola supera los 8,50 euros por hora.
Al sumar las cotizaciones a la Seguridad Social (Sistema Especial Agrario), el coste real de empresa se dispara hasta los 90 euros por jornada de 7 horas. Esto significa que producir en España a nivel laboral es 18 veces más caro por jornada que en el país norteafricano.
“Es mano de obra esclava”
Esta diferencia se traduce en una brecha insalvable en el coste final del producto. Datos de la Red Contable Agraria Nacional (RICA) en contraste con el Ministerio de Agricultura de Egipto (MALR) reflejan la abrumadora asimetría en los costes de salida de finca:
Factor de CosteEspaña (Coste Medio / Kg)Egipto (Coste Medio / Kg)Mano de obra (Recolección)0,32 € - 0,45 €0,02 € - 0,03 €Suministro de Agua / Regadío0,12 € - 0,22 € (Desalinizada/Acuífero)0,01 € (Subvencionada por el Estado)Coste Total de Salida de Finca0,75 € - 0,90 €0,18 € - 0,25 €
En cultivos intensivos que requieren recolección manual como los cítricos, la mano de obra representa en España entre el 45% y el 55% de los costes totales de explotación, mientras que en Egipto apenas alcanza el 8%. Manuel es tajante ante esta realidad: "Es competir en desigualdad de condiciones... mano de obra esclava, es que es mano de obra esclava".
Frente a ello, propone una solución alternativa para equilibrar la balanza: "La mejor ayuda que puede hacer Europa a esos países es enviar a sindicatos de trabajadores a formar allí a la UGT, a Comisiones Obreras... en Egipto, en Marruecos, Sudáfrica. Que cobren esos trabajadores también 10 o 11 euros la hora y que paguen su seguridad social y todo".
“Nos prohíben muchos productos que usa la competencia”
A la brecha económica se añade una profunda contradicción en materia de seguridad alimentaria y medioambiental. Mientras la estrategia Farm to Fork de la Unión Europea y el cuaderno de campo digital obligan a los agricultores españoles a prescindir de más de 60 materias activas de plaguicidas de bajo coste, las autoridades comunitarias permiten la importación de fruta de terceros países tratada con esos mismos compuestos químicos.
"A nosotros nos prohíben muchos productos que luego nuestra competencia los utiliza y luego nos los importan para acá", denuncia Juan Manuel. "Están entrando naranjas con productos que la EFSA (Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria) los califica como cancerígenos... Los productores de alimentos de todo el mundo están utilizando materias activas calificadas por la EFSA de Europa como cancerígenas, lo están utilizando y luego esos productos los venden los supermercados y no hay ningún problema. Y nadie se escandaliza".
“Los agricultores no estamos valorados”
Ante un contexto tan complejo, el sector afronta otro peligro existencial: el envejecimiento de su población activa y la falta de jóvenes dispuestos a tomar el testigo. Para Juan Manuel, el problema tiene dos vertientes: una externa, la falta de rentabilidad, y otra interna, de carácter estrictamente cultural y familiar.
"Te inculcan ya de pequeño: 'hijo, estudia y colócate de funcionario, cobras todos los meses, trabajas lo que te manden, no más' [...] Porque la agricultura es lo peor, incertidumbre, no estamos valorados", relata sobre el discurso predominante en la sociedad. Sin embargo, el agricultor va más allá y señala un error pedagógico muy común entre las familias rurales que termina por destruir la vocación de los hijos:
Manuel defiende un modelo basado en la integración y el incentivo. Explica cómo sus propios hijos acudían al campo los sábados, registraban sus horas y recibían su remuneración correspondiente, permitiéndoles entender el valor del esfuerzo y del ahorro.
Además, subraya que la continuidad exige generosidad por parte de los progenitores: "Tienes que saber que tu relevo tiene que recibir el sacrificio de la casa... Hay muchos padres: 'aquí mando yo, y todo lo que tengo es mío y vosotros nada más toma, un sueldo'. Cuando un hijo tiene el momento de independizarse, se tiene que independizar, tiene que tener sus tierras y sus ingresos aparte".