Lorena, 28 años, ganadera con 300 vacas y 720 ovejas: "En gastos se va un 70-80% de los ingresos, los animales comen todos los días"

Su familia lleva “más de 100 años” trabajando con las ovejas en un pueblo de solo 50 habitantes.

Lorena, 28 años, ganadera con 300 vacas y 720 ovejas: "En gastos se va un 70-80% de los ingresos, los animales comen todos los días" |El Español de Castilla y León
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No es fácil poder subsistir a día de hoy del sector ganadero, tanto por los altos costes que supone dar de comer a tantos animales como por la dura competencia que suponen hoy las macrogranjas y macroexplotaciones de las grandes empresas. Supone un reto para las familias, ya que tienen que dedicar su vida al cuidado de los animales. Además, la falta de jóvenes dispuestos a trabajar en el campo supone un impedimento más para sacar adelante una explotación, un trabajo que requiere mucha dedicación y esfuerzo diario.

La mejor forma de conocer cómo funciona este mundo y el trabajo que cuesta mantenerse en él es ver un caso real, como el de Lorena del Río Martín, una ganadera que ha contado su realidad a El Español de Castilla y León. Esta joven de 28 años dirige, junto a su padre, su tío y su hermano, una empresa ganadera en Villatoquite (Palencia), demostrando que todavía quedan personas dispuestas a apostar por el trabajo en los pueblos.

Una vida entera para el campo

La historia de la granja familiar viene de muy atrás, concretamente desde su tatarabuelo, que empezó con apenas 35 ovejas. Hoy, la situación ha cambiado mucho, ya que actualmente tienen 720 ovejas de la raza Assaf y 300 vacas de carne, aprovechando unas 2,2 hectáreas de terreno de las que disponen para trabajar dedicadas a la empresa familiar. Para Lorena, este trabajo es su verdadera pasión. "Tengo fotos con dos años entre lechazos. Este mundo siempre ha estado dentro de mí y yo dentro de él", cuenta recordando su infancia.

La mayoría de los jóvenes prefieren irse a la ciudad en busca de oportunidades laborales y para tener mayor variedad de planes de ocio y demás, pero no ella, que sabía desde el principio que quería ser ganadera. "Nací en un pequeño pueblo de entre 45 y 50 vecinos que se llama Villatoquite. Nunca me gustaron ni los municipios ni las ciudades grandes. He decidido permanecer en el pueblo, al lado de mi explotación y animales que es, en el fondo, lo que me hace feliz", dice la ganadera.

Todavía quedan algunos jóvenes que luchan por los oficios tradicionales

Aunque está orgullosa de su trabajo, Lorena sabe que es de las pocas que se dedica al campo y la ganadería, sobre todo con su edad. Las nuevas generaciones apenas se interesan por la ganadería, algo que se nota bastante solo con darse una vuelta por los alrededores, ya que no hay más jóvenes que se dediquen a eso por allí. "En 25 kilómetros a la redonda somos los únicos jóvenes que hemos apostado por continuar con el ovino. A veces pienso que vamos a contracorriente porque no hay nadie que quiera esto", explica.

La falta de relevo es un problema bastante importante para la ganadería, de hecho Lorena lo sabe y avisa que si no se encuentra algún tipo de solución el futuro del campo se complica bastante. "La mayoría de los ganaderos que quedan están a punto de la jubilación. No hay relevo generacional y te ponen muchas trabas cuando decides emprender", asegura, dejando ver que los obstáculos administrativos frenan a los que intentan empezar.

Alimentar al ganado cuesta mucho

En cuanto a las cuentas del negocio, la ganadera palentina habla claro sobre el poco margen económico que les queda cuando tienen que dar de comer a todos los animales a diario y después la venta del producto apenas compensa esos gastos. Tal y como ella misma explica, "en gastos se va un 70-80% de los ingresos". A pesar de hacer muchos números para cuadrar las cuentas, la realidad del campo es que necesita de una inversión fuerte que no puede faltar. "Una oveja o una vaca no es un tractor. Los animales comen todos los días y eso es un gasto enorme", aclara.

Por todo esto, Lorena siente que su esfuerzo diario no siempre está recompensado con lo que gana, ya que "siendo los que más trabajamos, somos los que menos ganamos". Por último pide más apoyo y respeto para los productores, recordando que el país depende de su trabajo para llenar la nevera: "Es como si no se diesen cuenta de que somos el principal motor de la economía. Sin los ganaderos ni los agricultores, esto se acaba".

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