Un corte de electricidad puede convertirse en un problema si el móvil está a punto de quedarse sin batería, ya que el teléfono no solo sirve para llamar o enviar mensajes, sino también para consultar información, usar la linterna, recibir avisos o pedir ayuda en caso de emergencia. Por eso, durante un apagón, contar con alguna forma alternativa de cargarlo puede ser muy útil.
La opción más sencilla suele ser una batería externa o power bank, siempre que esté cargada. Estos dispositivos guardan energía y permiten transferirla al móvil mediante un cable USB o, en algunos casos, de forma inalámbrica. La cantidad de veces que pueden cargar un teléfono depende de su capacidad y de la batería del propio móvil.
Por ejemplo, una batería portátil de 7.200 mAh puede dar más de una carga a muchos teléfonos, aunque la cifra exacta depende del modelo, ya que parte de la energía se pierde durante el proceso de carga. Por eso, no toda la capacidad indicada en la power bank llega finalmente al móvil.
Si se quiere tener una batería externa preparada para una emergencia, conviene revisar ocasionalmente cuánto nivel de carga conserva porque, aunque no se utilice, puede ir perdiendo energía poco a poco. También es recomendable guardarla en un lugar fácil de encontrar y lejos de temperaturas demasiado altas o demasiado bajas.
El coche también puede servir para cargar el móvil
Si no se dispone de una batería portátil, el coche puede ser otra opción. Muchos vehículos tienen puertos USB o una toma de 12 voltios en la que se puede conectar un adaptador para cargar el teléfono. Esta alternativa puede resultar útil durante un apagón, pero conviene utilizarla con cuidado.
Dejar el móvil conectado durante mucho tiempo con el motor apagado puede terminar descargando la batería del coche. Además, si se enciende el motor para producir electricidad, nunca debe hacerse dentro de un garaje cerrado o de un lugar sin ventilación, ya que los gases que genera el vehículo pueden ser peligrosos.
Usar la batería de un ordenador portátil
Otra posibilidad es conectar el teléfono por USB a un ordenador portátil que todavía tenga batería. La carga suele ser más lenta que con un enchufe, pero puede ser suficiente para recuperar algo de energía y mantener el móvil encendido durante más tiempo.
Hay que tener en cuenta que, en una situación de emergencia, no siempre es necesario cargar la batería hasta el 100%. A veces basta con conseguir el nivel suficiente para hacer una llamada, enviar mensajes o consultar información importante.
También se puede ahorrar batería reduciendo el brillo de la pantalla, activando el modo de ahorro de energía y apagando funciones que no sean necesarias en ese momento, como el Bluetooth o el GPS.
Algunos televisores y otros aparatos también tienen puertos USB capaces de cargar un teléfono. Sin embargo, esta opción solo funciona si el aparato sigue recibiendo electricidad o cuenta con alguna batería propia.
Pasar batería de un móvil a otro
Algunos teléfonos actuales incluyen una función conocida como carga inversa, que permite utilizar la batería de un móvil para cargar otro dispositivo. Según el modelo, se puede hacer con un cable o de forma inalámbrica y puede ser una solución útil cuando hay dos teléfonos y uno tiene mucha más batería que el otro.
Eso sí, hay que tener en cuenta que la energía no aparece de la nada, ya que el móvil que carga al otro irá perdiendo parte de su propia batería. Por eso, esta opción es más recomendable cuando uno de los teléfonos necesita seguir funcionando por algún motivo importante.
Cargadores solares y de manivela
Los cargadores solares portátiles también pueden servir cuando el apagón dura muchas horas o cuando se está en un lugar sin acceso a la red eléctrica. Estos dispositivos aprovechan la luz del sol para producir energía.
Su funcionamiento depende bastante de las condiciones del día. Con buen tiempo pueden ser útiles, pero si está nublado, la carga puede tardar mucho más. Por ese motivo, normalmente funcionan mejor como apoyo a otras soluciones que como única fuente de energía.
También existen lámparas solares y otros equipos de emergencia que acumulan energía durante el día y cuentan con un puerto USB para cargar el móvil. Otra posibilidad son los cargadores manuales, normalmente con una pequeña manivela que, al girarla, genera electricidad sin necesidad de enchufes. No suelen ofrecer una carga rápida ni completa, pero pueden dar la energía suficiente para hacer una llamada o enviar un mensaje en una situación complicada.
Prepararse antes de que llegue el apagón
La mejor forma de evitar quedarse sin móvil durante un corte de luz es prepararse antes. Si existe riesgo de tormentas o se ha anunciado una interrupción del suministro, conviene cargar tanto el teléfono como la batería externa.
Durante el apagón, también es recomendable utilizar el móvil solo para lo necesario. Además, activar el modo de ahorro, bajar el brillo y evitar vídeos, juegos o aplicaciones que consumen mucha batería puede ayudar a mantenerlo encendido durante más tiempo.
En una situación normal, el cargador conectado a un enchufe sigue siendo la forma más cómoda de cargar el teléfono. Pero cuando no hay electricidad en casa, una batería externa previamente cargada suele ser la alternativa más sencilla y práctica para no quedarse incomunicado.