El Tribunal Superior de Justicia de Galicia (TSXG) ha confirmado la condena contra dos personas acusadas de estafar más de 33.000 euros a una anciana de 92 años que vivía sola en A Carballiño (Ourense). Los jueces, en la sentencia STSJ GAL 1536/2026, han considerado suficientemente probado que los dos (un hombre y una mujer) se aprovecharon del deterioro cognitivo de la anciana para ganarse su confianza y quedarse con buena parte de sus ahorros.
En el mes de marzo de 2019, los dos acusados conocieron a la mujer haciéndose pasar por instaladores de sistemas de filtrado de agua. Cuando fueron a la casa de la anciana para colocar uno de estos dispositivos, se dieron cuenta de que vivía sola. Entonces, empezaron a visitarla a menudo y ofrecían su ayuda para las tareas domésticas.
Como apunta la sentencia, poco después se ganaron su confianza para acompañarla al banco, hacerle la compra y mantener un contacto diario con ella, de modo que creyese que la estaban cuidando y que se preocupaban por su bienestar.
Pero nada más lejos de la realidad y es que el tribunal ha concluido que este acercamiento tenía el único objetivo de acceder al dinero de la anciana. Al darse cuenta de la extrema vulnerabilidad de la señora, que apenas tenía contacto con sus familiares y sufría dolencias graves, decidieron apropiarse de su dinero.
Retirada de dinero en efectivo en varias sucursales
La víctima realizó numerosas retiradas de efectivo en diferentes sucursales de Abanca acompañada por estas dos personas. Entre los meses de abril y junio de 2019 sacó 4.000, 5.000 y 2.000 euros en distintas operaciones.
La estafadora consiguió llevarse la tarjeta bancaria de la mujer, y la usó para retirar dinero hasta en 23 ocasiones por importe de 600 euros cada vez.
En total se quedaron con 33.400 euros
La resolución judicial dice que en total, el dinero defraudado fue 33.400 euros, de esta cantidad, la mujer se quedó con 22.400 euros y el hombre 7.200 euros. Se repartieron 4.000 euros entre los dos. El TSXG ha rechazado el recurso presentado por uno de los condenados confirmando la sentencia previa dictada por la Audiencia Provincial.
Las penas impuestas son de 18 meses de cárcel para la acusada y 12 para el otro condenado, y tendrán que pagar indemnizaciones y las costas del procedimiento. La sentencia apunta a que estas dos personas eran plenamente conscientes de los problemas de la mujer, y de que ella, por sí sola, era incapaz de controlar los movimientos bancarios.
Los magistrados consideran especialmente significativo que durante meses la mujer fuera trasladada repetidamente al banco sin llegar a percibir la magnitud de las cantidades que desaparecían de sus cuentas.
El tribunal también menciona mensajes intercambiados por los acusados en los que presumían de la relación creada con la anciana, llegando a afirmar que “ahora son como sus nietos”, una expresión que, según los jueces, evidencia el vínculo de confianza que utilizaron para ejecutar la estafa.

