BBVA Research ha publicado un estudio en el que sostiene que la inteligencia artificial empezará a notarse antes en la base del mercado laboral que en la cúspide. El informe apunta a que los “puestos jóvenes de nivel inicial” son hoy los más afectados por la exposición a la IA generativa y añade que el retroceso de esos perfiles se está viendo, sobre todo, en una “contratación más lenta, no promociones más rápidas”.
El informe explica que la tecnología compite mejor con el conocimiento codificado que suele aportar un trabajador junior al entrar en una empresa. Por eso BBVA recurre a una imagen muy expresiva y define a las cohortes jóvenes como “canarios en la mina de carbón”. Según el estudio, son los primeros en notar el ajuste porque la IA puede replicar tareas propias de los recién graduados, mientras que la “experiencia tácita” acumulada por los perfiles sénior sigue siendo más difícil de sustituir.
El informe de BBVA descarta, por ahora, una pérdida generalizada de empleo a corto plazo por la inteligencia artificial. La entidad sostiene que el debate sobre su impacto real sigue abierto y agrupa sus efectos en tres grandes áreas: la creación de nuevas ocupaciones, el refuerzo de puestos ya existentes y la automatización de tareas.
Dentro de ese marco, la entidad insiste en que la IA puede reforzar el valor de los trabajadores con más experiencia. El estudio señala que “la experiencia y las habilidades humanas ganan valor” cuando la tecnología actúa como complemento, especialmente en los empleos con más responsabilidad, más criterio y tareas más intensivas en capacidades humanas. También subraya que alrededor del 50% de los empleos expuestos a la IA podrían obtener ganancias de productividad precisamente por esa vía de complementariedad.
BBVA avisa de que el impacto de la inteligencia artificial no se limita a la automatización de tareas. El informe señala que también puede dificultar la entrada al mercado laboral de quienes empiezan, al asumir parte de las funciones más básicas que antes servían para ganar experiencia. A medio plazo, añade, ese cambio puede afectar al relevo generacional dentro de las empresas.
Ese matiz es clave porque el propio estudio concluye que “la IA remodela tareas más rápido de lo que elimina empleos”. Es decir, la transformación no tiene por qué traducirse primero en grandes despidos, pero sí en un cambio silencioso de las reglas de acceso al trabajo. Y ese ajuste puede ser especialmente duro para los más jóvenes.
España llega con una fortaleza y una carencia
BBVA también aterriza el debate en España. El informe reconoce que el país presenta niveles altos de conectividad, integración de tecnologías digitales y servicios públicos electrónicos. Ahora, avisa de que sigue “en la media” en habilidades avanzadas y desarrollo del capital humano, una limitación que, a juicio de la entidad, frena el aprovechamiento pleno de las tecnologías digitales.
Aunque España puede estar mejor posicionada que en otras revoluciones tecnológicas, necesita más capital humano avanzado para que la IA no se convierta en una barrera de entrada para los jóvenes, sino en una herramienta de mejora productiva. Porque, si no se corrige esa brecha, el ajuste empezará por abajo. Y empezará por ellos.

