La rama de información y comunicaciones perdió 80.100 ocupados entre el verano de 2025 y el primer trimestre de 2026, según los datos de la Encuesta de Población Activa publicados por el Instituto Nacional de Estadística. El sector cerró marzo con 782.400 trabajadores, un 6,93% menos que un año antes y un 4,11% por debajo del nivel registrado en 2024. La caída llega en pleno despegue empresarial de la inteligencia artificial y en un mercado laboral que, en su conjunto, sigue ganando empleo.
España sumó 527.600 ocupados en los últimos doce meses y mantiene un crecimiento interanual del 2,42%. Todos los grandes sectores, con la única excepción de la industria manufacturera, que fluctúa, y la propia rama tecnológica, tienen hoy más trabajadores que en 2024. Para encontrar una caída anual del empleo en información y comunicaciones equivalente a la actual hay que remontarse a 2009, en plena crisis financiera.
Telecomunicaciones y programación, los más golpeados
El desplome no afecta por igual a toda la rama, ya que según los datos del INE muestran que telecomunicaciones perdió cerca de 12.000 puestos entre el primer trimestre de 2025 y el de 2026, una caída del 9,45%. Se trata de tres trimestres consecutivos a la baja en un sector que, además de la presión de la inteligencia artificial, arrastra los efectos de los últimos cambios regulatorios sobre protección al consumidor.
La programación, consultoría y otras actividades informáticas, la rama más voluminosa del sector con 512.100 ocupados, sigue una trayectoria parecida. Tras tocar techo en el segundo trimestre de 2025 con 554.700 trabajadores, ha perdido más de 42.000 empleos en tres trimestres. Los servicios de información y las actividades cinematográficas también registran caídas pronunciadas. La única excepción positiva es la edición de libros y periódicos, que sigue ganando empleo trimestre a trimestre.
Marina García, economista y analista de AFI, señala para El Confidencial de que estos datos aportan una señal “que conviene seguir muy de cerca”. Aunque considera prematuro establecer una relación causal directa entre la destrucción de empleo y la implantación de la IA generativa, sí sostiene que España ha entrado ya en un proceso de recomposición de tareas y perfiles. Algunos empleos se sustituyen, otros se complementan, y todavía falta perspectiva para saber qué fuerza pesa más en cada subsector.
La inteligencia artificial entra en escena
El cambio de tendencia coincide con la generalización de las herramientas de IA generativa entre las empresas. Hasta 2024, la rama tecnológica crecía mucho más rápido que el conjunto de la economía. Comparando con el último trimestre de 2019, antes de la pandemia, información y comunicaciones acumulaba un avance del 29,1% frente al 11,6% del total nacional. Ese diferencial positivo se agotó en 2024 y se invirtió en 2025.
García apunta a una doble explicación. Por un lado, la IA permite automatizar tareas que antes hacían personas, sobre todo las más rutinarias y administrativas. Por otro, las empresas necesitaron mucha mano de obra para desarrollar e implantar estas tecnologías, y ese empuje inicial se ha agotado. Un estudio previo de AFI calculó que entre 2023 y 2024 el dinamismo del empleo se concentró en las ocupaciones menos expuestas a la IA, que aportaron un 2,2% al crecimiento, frente al 0,2% de las más expuestas.
Las primeras consecuencias colectivas ya han llegado a la negociación laboral. En abril de 2026, Capgemini comunicó un expediente de regulación de empleo para 748 personas en España, alrededor del 7% de su plantilla en el país. La consultora francesa Inetum hizo lo propio con cerca de 425 empleos, todos ellos perfiles técnicos.
Ambas empresas ligan el ajuste a la transformación tecnológica y a la presión sobre los márgenes derivada de la automatización del código. Los sindicatos piden que el coste no recaiga sobre los trabajadores y reclaman planes de recolocación y prejubilaciones voluntarias.
Los más jóvenes, en el centro del impacto
El golpe se reparte de manera desigual entre las generaciones. Los ocupados de entre 20 y 39 años representan el 50% del empleo total en información y comunicaciones, pero concentran el 69,3% de la destrucción de puestos en el último año. Los autónomos pierden empleo a un ritmo ligeramente superior al de los asalariados.
La fotografía coincide con la que llevan meses publicando los economistas en Estados Unidos. Un estudio del Stanford Digital Economy Lab, firmado por Erik Brynjolfsson, Bharat Chandar y Ruyu Chen, concluye que los desarrolladores de software de entre 22 y 25 años perdieron cerca del 20% del empleo desde finales de 2022, justo cuando ChatGPT se popularizó.
El empleo de los programadores con más experiencia, en cambio, se ha mantenido estable o ha seguido creciendo. La explicación que apuntan los autores es sencilla, pues la IA automatiza con eficacia el conocimiento que se aprende en la universidad y en los manuales, pero todavía no sustituye los matices y los trucos que solo se acumulan con la experiencia.
García considera que Estados Unidos funciona como “espejo futuro” del mercado laboral español, porque allí la adopción fue inmediata y la reorganización empresarial está más avanzada. La rama de información y comunicaciones lleva perdiendo empleo en aquel país desde finales de 2022.
El balance final de la IA sobre el empleo no está cerrado. La sustitución de trabajadores reduce la ocupación, la complementariedad entre persona y máquina puede aumentarla, y las empresas que mejor aprovechen estas herramientas para mejorar su rendimiento pueden acabar contratando más.
El resultado dependerá del peso relativo de cada una de estas fuerzas. Según los cálculos de AFI, los trabajadores expuestos a la IA en España eran 11,2 millones en 2024, el 45% del total. La OCDE rebajó después esa exposición al 27,4% y estimó que solo el 5,9% de los empleos en España son automatizables, frente al 12% de media en la organización.
La nueva clasificación europea de actividades económicas, que el INE ha empezado a aplicar en 2026, dividirá la actual rama de información y comunicaciones en dos bloques distintos a partir de 2027 y romperá la serie histórica.

