Luis Ortiga, un jubilado que, tras una vida laboral de más de 45 años, ha visto cómo su pensión ha sido recortada para siempre debido a los coeficientes reductores de la Seguridad Social. Su testimonio, compartido a través del colectivo ASJUBI40, denuncia una situación que tilda de “falta de dignidad” y “esclavitud moderna”.
El coste de un retiro forzado
Luis no eligió dejar de trabajar; se vio obligado a acogerse a una jubilación anticipada involuntaria a los 61 años, cuatro antes de su edad ordinaria. El resultado ha sido una penalización del 24% sobre la base de su pensión.
"Esto no es una situación extraña, es lo más normal en nuestro colectivo", explica Ortiga. Y las cifras le dan la razón: según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, en 2025 casi el 28% de las nuevas jubilaciones han sido anticipadas (unas 49.985 personas), muchas de ellas enfrentándose a pérdidas que pueden llegar incluso al 30%.
Jornadas de 48 horas y una jubilación “discriminatoria”
El caso de Ortiga muestra a una generación que levantó el país bajo condiciones que hoy serían ilegales. Comenzó a trabajar con apenas 14 o 15 años, cumpliendo jornadas maratonianas de hasta 48 horas semanales. "Hoy eso sería considerado esclavitud", sentencia.
Su principal queja radica en la comparativa con otros sectores. Denuncia la existencia de hasta ocho regímenes especiales, además de las Clases Pasivas del Estado, que permiten jubilarse a los 59 o 60 años con el 100% de la pensión teniendo solo 35 años cotizados.
“Es un tema que no va de coste, va de equidad y de dignidad”
Para Luis Ortiga, la solución es la creación de un nuevo régimen especial para personas con largas carreras de cotización. Su argumento no se basa en el coste económico para el Estado, sino en la justicia social. "¿Por qué no podemos jubilarnos de forma anticipada con la pensión íntegra quienes más hemos colaborado al bienestar económico de este país?", se pregunta.
La demanda de colectivos como AsJubi 40 sigue presionando a la Seguridad Social para que se reconozca el esfuerzo de quienes empezaron a cotizar siendo niños. Para ellos, no es solo una cuestión de números, es una cuestión de equidad y dignidad tras casi medio siglo de esfuerzo.