La Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha propuesto reforzar la “coherencia” del Ingreso Mínimo Vital (IMV) con otras prestaciones y revisar su diseño. Aunque protege de la pobreza, el organismo advierte de que existen retos estructurales que limitan su eficacia.
El 51% de los hogares beneficiarios del IMV recibió al menos otra prestación a lo largo del año y el 16% lo combinó con dos o más ayudas. Unos resultados de 2024 que, según la AIReF, ponen de manifiesto que existe margen de mejora, exigiendo reforzar la coherencia del sistema entre coberturas para evitar solapamientos.
Según se recoge en su quinta Opinión sobre el Ingreso Mínimo Vital, que cierra el ciclo de evaluaciones anuales de cinco años, el subsidio por desempleo es la prestación que más se complementa con el ingreso mínimo. En concreto, el 16,6% de los receptores del IMV percibe también este subsidio durante los 12 primeros meses de cobro y el 17% de los episodios de subsidio desemboca posteriormente en una solicitud del IMV. Entre los hogares que solicitan esta ayuda después de haber percibido el subsidio, el 47% lo hace una vez que este ha finalizado.
Este fenómeno se intensifica a partir de los 52 años, cuando el subsidio se vuelve indefinido y pasa a operar, en la práctica, como una prestación de último recurso que convive con el IMV hasta la jubilación. Por ello, insisten en reforzar la coherencia entre ambas prestaciones y revisar su cobro simultáneo, especialmente en el caso del subsidio para mayores de 52 años, de modo que cada necesidad sea atendida a través de una única prestación.
La comparación con otros países europeos también revela un margen de mejora en el diseño del IMV. Para la AIReF, España combina una prestación “relativamente elevada” con resultados inferiores a la media europea en cobertura y reducción de la pobreza. Además, mantiene “un cómputo de rentas más rezagado, una definición amplia de la unidad de convivencia y una condicionalidad laboral menos intensa”.
La AIReF alerta de los desincentivos laborales del IMV
El Ingreso Mínimo Vital podría estar generando un efecto indeseado que preocupa a la AIReF: el desincentivo laboral. A medida que aumenta la cuantía que perciben las familias, más crece el “coste de oportunidad” de abandonar la ayuda para incorporarse al mercado de trabajo.
Esto significa que el importe de la ayuda compite con los salarios potenciales, lo que puede desincentivar la búsqueda activa de empleo y fomentar la permanencia en el sistema (especialmente entre quienes perciben los mayores importes).
La ratio entre la renta garantizada y el SMI potencial ha aumentado desde 2020, especialmente entre los hogares monoparentales. En 2025, la renta garantizada equivalía al 72% del SMI potencial en un hogar formado por un adulto y un menor; al 87% con dos menores; al 101% con tres; y al 115% con cuatro o más. No obstante, los hogares cuya renta garantizada supera el SMI potencial representan únicamente el 1,6% del total de beneficiarios.
Por ejemplo, en algunos hogares monoparentales, aunque representan una minoría, la renta garantizada puede igualar o superar el SMI potencial que obtendría el hogar si su adulto trabajara a tiempo completo.
El organismo también asocia una mayor intensidad protectora del IMV con una permanencia más elevada en la prestación. En este sentido, el 46% de los hogares perceptores continúa cobrando el IMV pasados 60 meses. Sin embargo, si se observa a los beneficiarios cuyo importe de IMV está más próximo a su renta garantizada (es decir, tienen mayor dependencia de la ayuda), esta permanencia sube al 57%, frente al 34% de los que reciben una proporción menor.
Asimismo, aunque el IMV cuenta con un esquema de incentivo al empleo, la AIReF recuerda que el diseño anterior de este mecanismo tuvo “un impacto nulo” sobre el empleo de los beneficiarios. Además, presenta una “condicionalidad laboral menos intensa” que otros sistemas europeos, ya que no exige aceptar ofertas de empleo adecuadas ni prevé sanciones por rechazarlas.
Por todo ello, la AIReF insiste en llevar a cabo una reformulación completa e integral del incentivo al empleo. El objetivo es facilitar la transición al mercado de trabajo y focalizar las políticas de activación sobre los colectivos que son empleables, para evitar que se prolongue su permanencia en el IMV, pero sin que la ayuda pierda su función protectora frente a la pobreza.
El 52% de los hogares con derecho al IMV no lo pide
Los datos de 2025 confirman que el 52% de los hogares con derecho a percibir el IMV continúa sin solicitar la prestación. En la misma línea, el 71% de los potenciales beneficiarios del complemento de ayuda para la infancia (CAPI) tampoco lo hace.
Esta situación, que afecta especialmente a los hogares sin menores y alcanza tasas de no solicitud superiores al 60% en comunidades como Baleares y Cataluña, evidencia barreras persistentes en la comprensión y el acceso a la ayuda.
Ante este escenario, la AIReF insiste en la urgencia de simplificar los requisitos, avanzar hacia fórmulas de concesión automática y desplegar un acompañamiento individualizado que garantice que el escudo social llegue realmente a todas las familias vulnerables.
Cómo mejorar el IMV, según la AIReF
Para mejorar la prestación, la AIReF ve necesario simplificar la definición de renta y de unidad de convivencia, adaptándolas a la información disponible en los registros administrativos existentes, para avanzar hacia fórmulas de concesión automática que reduzcan de forma significativa el elevado número de potenciales beneficiarios que no solicitan la prestación.
Asimismo, considera que se debe realizar una reformulación integral del incentivo al empleo que facilite la transición al trabajo y reduzca la alta permanencia de los beneficiarios empleables en el IMV. También ve preciso actualizar el período de cómputo de las rentas, utilizando información más reciente, para evitar las continuas regularizaciones y solicitudes de devolución que generan incertidumbre entre los beneficiarios.
Junto a estas demandas, que ya se incluían en evaluaciones anteriores, la AIReF plantea dos nuevas propuestas. La primera, como se decía anteriormente, es reforzar la coherencia entre el IMV y el resto de las prestaciones, especialmente con el subsidio para mayores de 52 años. Y la segunda es revisar determinados elementos del diseño del IMV a la luz de la experiencia europea para asegurar una prestación “más consistente”.
Transcurridos más de cinco años desde la implantación del IMV, el organismo concluye el ciclo de evaluaciones anuales previsto para esta política pública y solo retomará la elaboración de nuevas opiniones cuando se aprueben reformas estructurales de la prestación, se desarrollen algunas de las propuestas formuladas o concurran circunstancias extraordinarias.
La Seguridad Social ve “razonable” que el IMV conviva con otras prestaciones
Ante las observaciones de la AIReF, fuentes del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones han querido destacar que la ayuda ha incrementado notablemente tanto su cobertura como su intensidad protectora.
Según los datos del Ministerio, en 2025 el IMV ha protegido a un 16% más de hogares y se ha logrado reducir el tiempo mediano de tramitación a 99 días, lo que supone 104 días menos que en 2024, a pesar del aumento en el volumen de solicitudes. Asimismo, subrayan el impacto de la prestación en la reducción de la desigualdad, señalando que los hogares beneficiarios logran disminuir su tasa de pobreza en alrededor de 40 puntos porcentuales tras la entrada en el sistema.
En respuesta directa a los retos estructurales señalados por la AIReF, el Gobierno defiende que ya está aplicando medidas para corregirlos. Para mitigar el desincentivo laboral, aseguran haber reformado el esquema del incentivo al empleo de cara a 2026 e impulsado la inclusión de estos beneficiarios en las políticas activas de empleo.
Además, para mejorar el acceso, han asegurado estar avanzando hacia el automatismo mediante una “pasarela” directa desde el subsidio por desempleo, al igual que han reforzado los canales de asistencia ciudadana con campañas específicas; han incorporado el lenguaje fácil a las páginas informativas sobre el IMV; y han habilitado el teléfono 020.
Por último, ante el solapamiento con otras ayudas, la Seguridad Social defiende que, por su propia naturaleza como prestación de último recurso, es “razonable” que el IMV conviva con otras rentas autonómicas o pensiones no contributivas.

