El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha defendido este miércoles en el Congreso las políticas económicas impulsadas por el Gobierno y asegura que “es evidente que estamos mejor que hace 8 años y es evidente que este es el camino correcto”, al tiempo que ha subrayado que las cifras macroeconómicas actuales son “incuestionables”. No obstante, insiste en que el objetivo debe ser seguir “creciendo, redistribuyendo y transformando” la economía.
Durante la sesión de control, el ministro ha destacado que España crece el doble que la media europea, que la tasa de paro se sitúa en niveles cercanos al 10%, los más bajos en 18 años, y que el déficit público también se encuentra en mínimos del mismo periodo. Aun así, ha defendido que estos datos no son suficientes por sí solos y recalca la necesidad de aplicar políticas que permitan que el crecimiento llegue a las clases medias y trabajadoras.
En este sentido, ha reivindicado las medidas “progresistas” adoptadas por el Ejecutivo en los últimos años, como que el salario mínimo no tribute en el IRPF, el mantenimiento del poder adquisitivo de las pensiones o la implantación del ingreso mínimo vital.
El Gobierno insiste en seguir redistribuyendo el crecimiento
Para el ministro las buenas cifras económicas deben ir acompañadas de políticas redistributivas para garantizar que los beneficios del crecimiento se repartan de forma equitativa. “Para eso, además de crecer y tener buenas cifras macro, hay que redistribuir”, ha afirmado.
Frente a esta posición, la diputada de Podemos Ione Belarra reclama nuevas medidas sociales y económicas, como elevar el salario mínimo hasta los 1.800 euros, mejorar las condiciones de los trabajadores públicos o reforzar los servicios sanitarios.
Defensa del papel de los sindicatos
Arcadi España también ha puesto en valor el papel de los sindicatos en la evolución económica del país asegurando que forman parte clave de los avances sociales. En este sentido, señala su papel “indiscutible” en la mejora de las condiciones laborales y en las conquistas sociales de las últimas décadas.
El ministro reitera así la apuesta del Gobierno por el diálogo social como herramienta para seguir avanzando en la mejora de las condiciones de los trabajadores, aunque insiste en que “queda mucho por hacer, sin ningún triunfalismo”.