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El BCE mantiene los tipos al 2% pese al repunte de la inflación y avisa del fuerte impacto de la guerra de Irán

La institución europea advierte de los mayores riesgos inflacionarios y del freno del crecimiento en un contexto de crisis global.

Marguerite Lagarde durante una comparecencia
El BCE mantiene los tipos al 2% pese al repunte de la inflación y avisa del fuerte impacto de la guerra de Irán |Europa Press
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

El Banco Central Europeo (BCE) ha anunciado que mantiene sin cambios los tipos de interés a pesar de la subida que está experimentando la inflación por el encarecimiento de la energía tras la escalada bélica en Oriente Próximo, lo que quiere decir que el tipo de facilidad del depósito se coloca en el 2% mientras que las operaciones principales de financiación permanecen en el 2,15% y la facilidad marginal de préstamo en el 2,40%.

La decisión, anticipada por los mercados, se produce en un entorno de creciente incertidumbre económica en el que la institución reconoce que “la guerra en Oriente Próximo ha dado lugar a un acusado incremento de los precios de la energía”, lo que ha impulsado la inflación y deteriorado el clima económico. Porque, ya en abril, la tasa de inflación ha repuntado hasta el 3%, alejándose del objetivo del 2%, mientras que el crecimiento del PIB de la zona euro se ha ralentizado hasta el 0,1% en el primer trimestre.

El BCE dibuja así un escenario en el que se intensifican los riesgos al alza para los precios y a la baja para la actividad matizando, como ha expresado Lagarde, “Cuanto más tiempo dure la guerra y los precios de la energía se mantengan en niveles elevados, más fuerte es el posible impacto en la inflación general y en la economía”, advierte la entidad. Esta combinación de presiones inflacionarias y debilidad económica acerca a la eurozona a un contexto de estanflación, uno de los escenarios más complejos para la política monetaria.

Lagarde considera que se parte de una posición “sólida”

Con estos datos sobre la mesa, el BCE ha insistido en la cautela y dependencia de los números y ha explicado que el Consejo de Gobierno va a evaluar la evolución de la inflación y el crecimiento en cada reunión antes de decidir qué ajustes llevará a cabo. Lagarde ha reiterado su disposición a usar los instrumentos necesarios para garantizar la estabilidad de precios a medio plazo y a preservar la correcta transmisión de la política monetaria.

La decisión del BCE se alinea con la adoptada por otros grandes bancos centrales por ejemplo, el Banco de Inglaterra ha mantenido su tipo de referencia en el 3,75%, mientras que la Reserva Federal estadounidense ha optado por conservar el rango objetivo entre el 3,50% y el 3,75%. Por su parte, el Banco de Japón ha dejado sin cambios su tasa en torno al 0,75%. Este compás de espera refleja una cautela generalizada ante un entorno global marcado por tensiones geopolíticas y riesgos eonómicos crecientes.