Comenzar la universidad e irse a vivir fuera de casa es una nueva experiencia para los jóvenes, pero en muchos casos supone un gasto de extra de alquiler difícil de sumir para ellos o sus familias. Pensando en cómo asumir este coste, una pareja decidió invertir en la compra de un piso para su hija estudiante en lugar de pagar un alquiler mensual durante los años que durara su formación, y terminaron ahorrando 30.000 euros en cinco años.
Según la información publicada por el medio Figaro Inmobiler, la hija iba a comenzar sus estudios en la ciudad francesa de Rennes, conocida por tener una gran vida universitaria, y los padres, conociendo el mercado inmobiliario de la zona se pusieron manos a la obra en la búsqueda de una vivienda antes incluso de saber si la joven sería admitida.
Tras visitar varios estudios en la zona, comprobaron que la mayoría de viviendas estaban en muy mal estado y los alquileres suponían un gasto elevado, con el que no iban a tener retorno. Por este motivo, los padres empezaron a valorar la compra de una vivienda pequeña en el centro, cuyos precios rondaban entre los 100.000 y los 130.000 euros, especialmente si necesitaban reformas o tenían una mala calificación energética.
La familia decidió comprar un estudio en lugar de pagar 500 euros al mes de alquiler
Teniendo en cuenta que la media de los alquileres en la zona era de 500 euros, los padres calcularon que eso les haría tener que gastar en los 5 años de formación de su hija, unos 30.000 euros.
Con esa cifra a la vista, cuando la confirmación de que su hija había sido admitida en la escuela de moda en la que quería estudiar, decidieron comprar un estudio por un precio de 103.000 euros, aunque necesitaba una reforma completa de aislamiento al estar considerado como un “filtro térmico”.
Según explicó la madre de la estudiante, finalmente la operación se cerró por unos 100.000 euros, incluidos los gastos de notaría. La familia asumió que las obras no serían un problema, ya que el padre trabajaba como gerente en el sector de la construcción y podía organizar parte de la reforma.
Invirtieron 15.000 euros en reformarlo y ahora podrían alquilarlo por más de 500 euros al mes
Tras la compra de la vivienda, comenzaron con las reformas, que según explican consistieron en renovar el aislamiento, pintar, cambiar los suelos y reformar la cocina y el baño. En poco más de 20 días, el estudio quedó completamente transformado y adaptado para la futura estudiante.
La inversión en la reforma fue de unos 15.000 euros en materiales, equipamiento y mano de obra, por lo que el gasto final ascendió a 115.000 euros. Según sus cálculos, la vivienda podría alquilarse actualmente por entre 500 y 520 euros al mes, lo que supondría unos ingresos brutos de entre 6.000 y 6.240 euros al año.
La previsión es que la hija viva en el estudio durante al menos cinco años, el tiempo que dura su formación, una vez se marche de la vivienda sus padres aún no saben si la alquilarán a otro estudiante o si la venderán para obtener una posible ganancia. En cualquier caso, la familia considera que la compra les ha permitido evitar el pago de años de alquiler y, al mismo tiempo, incorporar una vivienda a su patrimonio.

