La mitad de los nuevos negocios por cuenta propia, cinco de cada diez, desaparecen antes de cumplir los tres primeros años de vida, según estimaciones de la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA). Esta organización, tras analizar la evolución y permanencia de las actividades acogidas a la tarifa plana en el Régimen Especial de Trabajadores Autónomos (RETA), ha tachado de “imprescindible” acometer una reforma profunda del sistema de incentivos al autoempleo, señalando que una parte muy importante de las actividades iniciadas bajo este modelo no consigue consolidarse una vez finaliza el período bonificado de cotización.
Actualmente, España supera los 3,4 millones de trabajadores autónomos afiliados al RETA y 434.477 están actualmente acogidos al sistema de tarifa plana en abril de 2026. Los beneficiarios de esta medida cotizan por la base mínima correspondiente al tramo 1 de la tabla general, fijada en 950,98 euros mensuales. Aplicando el tipo de cotización vigente este año, del 30,60%, la cuota ordinaria asciende a aproximadamente 291 euros al mes, lo que supone cerca de 3.492 euros anuales por trabajador autónomo.
Tomando como referencia los 434.477 beneficiarios activos, el volumen de cotizaciones ordinarias afectadas por la tarifa plana rondaría los 1.517 millones de euros anuales. No obstante, desde UPTA explican que el coste neto real de la bonificación para la Seguridad Social sería inferior, al descontarse la cuota reducida que sí abonan los autónomos beneficiarios.
Pese a este esfuerzo presupuestario, y el que realizan algunas comunidades autónomas a través de los programas de “cuota cero”, la organización advierte de que “el modelo actual favorece el acceso rápido al autoempleo, pero no garantiza la viabilidad real de muchos negocios”. El mayor número de cierres se produce precisamente cuando finaliza la reducción de cuotas y los autónomos deben afrontar el coste real de cotización junto al resto de obligaciones fiscales, financieras y comerciales derivadas de la actividad.
La tarifa plana, una “trampa” para miles de autónomos
Para UPTA, uno de los principales problemas es que no todas las personas que acceden al autoempleo cuentan con la preparación necesaria para sostener un proyecto empresarial viable en el tiempo. “El trabajo autónomo requiere experiencia profesional, conocimientos mínimos de gestión, planificación económica, capacidad de adaptación al mercado y una cualificación adecuada directamente relacionada con la actividad que se pretende desarrollar”, señalan en un comunicado.
Además, advierten de que la tarifa plana, tal y como está diseñada actualmente, “puede convertirse en muchos casos en una auténtica trampa para miles de personas que inician una actividad sin la preparación suficiente ni un proyecto económicamente sostenible”. Esta situación, añade la organización, “termina generando endeudamiento con las administraciones públicas, deudas con proveedores, impagos fiscales y de cotizaciones, cierres prematuros de negocios y un importante impacto personal derivado del fracaso empresarial”.
Por esta razón, UPTA indica que las políticas públicas de apoyo al autoempleo no pueden limitarse exclusivamente a reducir temporalmente la cuota de cotización, sino que las ayudas deben ir acompañadas “de mecanismos que garanticen unas condiciones mínimas de viabilidad y continuidad de los proyectos empresariales”.
En este sentido, proponen vincular el acceso a la tarifa plana a procesos de formación y cualificación previa, acreditación de experiencia profesional o formación relacionada con la actividad económica, asesoramiento profesional obligatorio y la presentación de un plan de negocio con criterios mínimos de sostenibilidad económica.
El presidente de UPTA, Eduardo Abad, señala que “la tarifa plana no puede seguir siendo únicamente un incentivo estadístico para incrementar altas en el RETA. Debe convertirse en una herramienta real de consolidación de negocios y generación de empleo estable”. Así, insisten en analizar la permanencia y consolidación de los negocios creados. “Esta propuesta no significa acabar con la tarifa plana ni con los incentivos al autoempleo. Lo que queremos es mejorar el sistema, conseguir una mayor eficiencia y eficacia de los recursos públicos, reforzar los programas de apoyo a la continuidad de los negocios y minimizar los riesgos de fracaso en el emprendimiento”, concluye Abad.

