Cuando un ayuntamiento cambia el sentido de circulación o el acceso de una calle, los conductores deben adaptarse a las nuevas restricciones para evitar ser sancionados, pero esto puede terminar provocando numerosos conflictos si los vecinos consideran que los cambios no se han explicado correctamente. Es lo que está ocurriendo en una calle de Barking, en Londres, donde el ayuntamiento ha impuesto 33.440 multas de tráfico durante el último ejercicio fiscal y ha recaudado más de 2,3 millones de euros.
El enfado ha llegado hasta tal punto que algunos conductores ya han comenzado a circular con las matrículas de sus vehículos cubiertas con cinta adhesiva negra. El problema comenzó después de que el Ayuntamiento cambiara las normas de circulación en 2021, desde entonces solo pueden circular por esta calle autobuses, taxis y vehículos de emergencia.
Pese a la restricción, son muchos los coches que siguen accediendo a esta vía porque aseguran que las limitaciones no están señalizadas con suficiente claridad. Uno de los afectados es un repartidor de medicamentos a farmacias que llegó a recibir cuatro multas en una sola semana. “Es un desastre. Conozco gente que no quiere hacer esta ruta porque les ponen multas por todos lados. Pero tenemos que repartir a las farmacias”, explicó a The Sun.
Según se detalla, los repartidores también tienen determinadas franjas horarias para realizar las entregas, aunque el hombre sostiene que esta información tampoco está suficientemente visible. El citado medio únicamente encontró un cartel con estos horarios situado en un pequeño paso detrás de la calle principal.
Un conductor recibió 11 multas en apenas unos días
Otro de los afectados aseguró haber recibido 11 multas en apenas unos días por seguir haciendo el mismo recorrido que llevaba haciendo durante más de un año para entrar y salir de su aparcamiento.
Al introducirse la nueva restricción, desconocía que se hubiera puesto en vigor y las primeras multas tardaron aproximadamente dos semanas en llegar. “Durante un año no recibí ninguna multa, así que era muy natural seguir adelante de todos modos”, señaló.
Cuando recibió las primeras notificaciones, volvió a comprobar la zona y descubrió que habían colocado nuevas señales. Según contó, incluso llegó a ver a una persona avisando durante todo el día a los conductores porque continuaban entrando por la calle.
“Uno tras otro, cientos de coches se metían en la calzada y este tipo decía: ‘¡Alto, alto, hay una cámara!’”, explicó.
Las sanciones ascendían entonces a unos 76 euros si se pagaban dentro del plazo reducido y alrededor de 152 euros si se superaba, aunque el hombre decidió recurrirlas alegando que desconocía las nuevas restricciones y el ayuntamiento se las canceló.
Pese a ello, considera que otros conductores pudieron no tener la misma suerte. “El letrero era muy pequeño y estaba encima de otros letreros diferentes. No era fácil de ver”, aseguró.
Los vecinos aseguran que los agentes actúan “como halcones”
A las quejas por la señalización se suman las críticas contra los agentes encargados de controlar el tráfico y el aparcamiento. Un comerciante de la zona aseguró que son “como halcones; en cuanto ven un vehículo que infringe la normativa, le ponen una multa al instante”, mientras que otros vecinos sostienen que parece que existe un interés especial por sancionar.
Un conductor de una furgoneta, también reclamó una señalización más clara. “Es necesario dar una señal más clara y especificar los horarios. Esto genera dinero para el ayuntamiento. No ayuda a la gente”, afirmó.
El Ayuntamiento, por su parte, defiende las restricciones y explica que se introdujeron para reducir el tráfico y mejorar la seguridad después de que entre 2014 y 2018 se registraran 23 colisiones y 26 víctimas en la zona, muchas de ellas peatones.
Además, sostiene que los cambios se sometieron a consulta y que se informó a los negocios afectados. “Toda la señalización vial cumple con la Ley de Reglamentos de Señales de Tráfico y Direcciones Generales de 2016”, afirmó un portavoz.
Sobre los coches que circulan con las matrículas cubiertas, el consistorio explicó que si detecta alguno de estos vehículos, puede comunicarlo a la policía. Pese a las críticas, mantiene que el número de multas impuestas es proporcional al número de conductores que incumplen las restricciones.