El físico británico llevaba más de cinco décadas con esclerosis lateral amiotrófica cuando dejó por escrito esta despedida. Hablaba desde una silla de ruedas que no podía mover por sí mismo y con una voz sintética que articulaba unas pocas palabras por minuto. Y es que, la frase va dirigida para alguien que físicamente no puede mirar a sus pies.
La cita aparece en Brief Answers to the Big Questions, libro publicado póstumamente por la editorial John Murray en 2018, donde sus colaboradores recogieron las respuestas que Hawking había preparado a las preguntas que más recibía de sus seguidores.
La atribución habitual a las BBC Reith Lectures de 2016 es popular pero algo imprecisa, ya que las dos lecturas sobre agujeros negros que dio entonces eran solo de contenido técnico. Lo que es cierto es que Hawking sí pronunció esta frase como cierre en varios actos, entre ellos el discurso por su 75 cumpleaños en Cambridge, así como durante su intervención en la Oxford Union en noviembre de 2016.
Lo que realmente dice la frase cuando se lee
La versión completa, tal como Hawking la dejó por escrito, es la siguiente: "Recuerda mirar arriba a las estrellas y no abajo a tus pies. Intenta dar sentido a lo que ves y pregúntate qué hace que el universo exista. Sé curioso".
Para entenderla, hay que aclarar que la parte motivacional es la primera línea y su significado viene en lo siguiente. El verbo "intenta dar sentido" introduce un método, no un consejo. Hawking proponía observar lo grande, formular una pregunta concreta sobre lo observado y trabajar para responderla.
Ese fue su método científico durante medio siglo, aplicado primero a los agujeros negros y luego a la radiación que lleva su nombre. Su curiosidad no solo era un rasgo de su personalidad, sino lo que mantenía el resto del mecanismo de su pensamiento.
Qué dice la frase más allá de la astrofísica
El consejo del científico encaja con cualquier disciplina porque depende de un orden simple. Primero, ampliar el campo de visión y salir del problema inmediato para observar algo más grande. Segundo, hacerse una pregunta concreta sobre eso que se ha visto. Tercero, sostener el esfuerzo de buscar respuesta sin garantía de encontrarla.
Lo cierto es que la instrucción no promete ningún consuelo, sino método. Funciona igual para alguien que se está enfrentando a un duelo, a alguna decisión laboral o incluso una enfermedad muy grave. Lo que sucede es que el gesto, aunque es pequeño, se puede repetir y siempre es el mismo: levantar la mirada y formular una pregunta que merezca trabajo responderla.
Hawking eligió cerrar su última obra con esta frase porque sintetizaba lo que había dedicado su carrera a defender. La curiosidad no es una virtud opcional. Es lo único que da continuidad a una vida cuando todo lo demás se mueve.