La Unión Europea se ha cansado de que las grandes tecnológicas jueguen con el tiempo y el bienestar de los más pequeños de la casa, ya que lleva tiempo viendo como sus aplicaciones, especialmente las relacionadas con las redes sociales, afectan de manera directa en el desarrollo intelectual de los más jóvenes, traspasando a veces los límites de la ética incluso. Y es que detrás de las plataformas digitales que usan sobre todo los niños y adolescentes hay muchos negocios millonarios en los que, como es lógico, sus principales valedores o promotores no quieren salir perdiendo. Pero Bruselas ya no está dispuesta a que se vulneren los derechos de los jóvenes y se juegue con su salud, por lo que pretende imponer medidas más restrictivas al uso de las aplicaciones y redes sociales en su territorio. Ya hemos visto como algunos países, tales como España, imponían sus propias medidas de restricción del uso de redes sociales a los menores de 16 años así como una batería de iniciativas para prohibir ciertos usos.
Así, la Comisión Europea ha aprovechado el momento actual de incertidumbre en cuanto al uso de estas plataformas y el efecto que producen en los jóvenes a medio y largo plazo, para advertir a la empresa de Mark Zuckerberg de que Meta tendrá que cambiar el funcionamiento de sus plataformas digitales si quiere seguir operando en suelo europeo. De esta forma, la Comisión ha dejado claro que la protección de los menores está por delante de cualquier interés comercial y que tiene que ser una obligación legal inmediata que las redes sociales deben asumir de una vez.
Europa no quiere parches temporales para ganar tiempo
Esta nueva confrontación entre el magnate de las redes sociales y el organismo europeo llega justo después de que Meta alcanzara un acuerdo judicial histórico en Estados Unidos, donde ha aceptado pagar nada más y nada menos que 16.680 millones de dólares para evitar un juicio masivo por provocar adicción en los menores, un proceso que ya venía de muy atrás y que creó una gran controversia en torno a la ética de las empresas de Meta prácticamente a nivel mundial. Sin embargo, esto solo es una medida temporal que no pone fin al problema, algo que en Europa no van a permitir.
Tal y como ha advertido el portavoz comunitario Thomas Regnier en rueda de prensa, Bruselas exige compromisos de verdad: “Si ofreces compromisos en Europa, son para todo el futuro: no están limitados en el tiempo. Aquí tenemos una legislación en vigor (que se debe) cumplir”. Y es que, a diferencia de la forma de proceder en los juicios que se da en Norteamérica, en la UE no es necesario esperar a que un juez dicte sentencia, ya que hay que cumplir las normas desde el primer día sea cual sea la sentencia final.
El peligro de las funciones diseñadas para enganchar a los jóvenes
La gran preocupación de las familias y de las propias autoridades es cómo estas aplicaciones atrapan a los niños en un bucle infinito de pantallas mientras intentan seguir con sus tareas diarias. De hecho, una investigación de la Unión Europea concluyó recientemente que los diseños “adictivos” de Facebook e Instagram incumplen de lleno la Ley de Servicios Digitales (DSA). Hasta ahora, la compañía de Zuckerberg ha preferido mirar hacia otro lado, ofreciendo herramientas de gestión del tiempo de pantalla y controles parentales que, según la propia Comisión de Bruselas, “no son suficientes”.
Por ello, la UE ha decidido poner freno al asunto para garantizar “al menos” un nivel de protección equivalente para los menores europeos. Aunque la empresa insista en que ya ofrece opciones de seguridad en las cuentas de los adolescentes, Bruselas considera que esos esfuerzos no son eficientes y que dejan a los niños desprotegidos ante las notificaciones y los algoritmos que recomiendan contenido sin parar.
“El balón está en el tejado” de Zuckerberg
La diferencia más importante entre el modelo europeo y el de otros países es que la ley de la UE obliga a las empresas a evaluar y mitigar sus propios riesgos de forma constante, en lugar de limitarse a cumplir una lista de tareas preestablecidas para salir del paso. En palabras del propio portavoz de la Comisión, “el balón está ahora en el tejado de Meta”.
Bruselas no pretende solucionar el problema con su fórmula, sino que con ello sólo exige que cumplan las normas y cambien el diseño perjudicial de sus redes de una vez: “Aquí no hay una casilla que marcar. Nosotros ya determinamos que el diseño adictivo es perjudicial y debe mitigarse; ahora es la empresa la que tiene margen para plantear cómo hacerlo”. Si Meta no presenta propuestas contundentes para rediseñar su interfaz, se enfrentará a multas bastante importantes.
Sin embargo, para Bruselas, este problema, así como el reciente acuerdo en EE. UU. al menos “demuestra que la UE y EE.UU. comparten preocupaciones sobre la seguridad de los niños en internet”. Aunque la Comisión ya ha avisado de que prevé “nuevas actuaciones en esta materia en las próximas semanas” para no dejar este asunto a medias.