Los grandes incendios forestales registrados en España durante este verano han vuelto a poner el foco en la gestión de los montes y en las medidas necesarias para prevenir este tipo de catástrofes. Mientras administraciones y expertos insisten en la importancia de reducir la vegetación acumulada, quienes trabajan a diario en el medio rural recuerdan que la ganadería extensiva lleva décadas desempeñando esa función de forma natural.
Es el caso de Jesús Solá, un pastor de ovejas que ha defendido el papel de la ganadería extensiva como herramienta para prevenir incendios forestales durante una entrevista en el pódcast ‘Morir de éxito’, señalando que “un ganado de ovejas, cabras o vacas limpia mucho más que 100 personas”, en un contexto en el que España vuelve a debatir cómo proteger sus montes. “¿Qué coste tienen esas 100 personas limpiando un monte?”, añade.
Para Jesús, el pastoreo no solo produce alimentos, sino que también contribuye a mantener limpio el monte al eliminar parte de la vegetación que puede servir de combustible cuando llega un incendio. Por ello, considera que las administraciones deberían destinar más recursos a apoyar este tipo de explotaciones.
La ganadería como herramienta contra los incendios
Durante la conversación, el pastor se preguntó cuál sería el coste de enviar trabajadores a limpiar los montes de forma manual y planteó una alternativa basada en la presencia de ganado.
“Yo cuando era pequeño, no recuerdo que hubiera incendios. No había helicópteros ni hidroaviones, porque había un montón de ganado en todos los pueblos”.
“¿Qué coste tienen esas 100 personas limpiando un monte? Si esas ayudas se dieran a gente que tuviera animales en esos montes, sería una gran solución”, ha afirmado y, para entenderlo mejor, ha puesto de ejemplo su propia explotación.
Entre la suya y la de su mujer suman alrededor de 2.000 ovejas que pastan en los montes de Tortuera, un pequeño pueblo de Guadalajara de apenas 100 habitantes. Según su experiencia, la presencia continua de animales reduce la acumulación de vegetación y disminuye el riesgo de que se produzcan grandes incendios.
“En nuestros montes, en Tortuera, seguramente no habrá incendios porque todavía quedan animales. Es de los pocos pueblos donde quedan ovejas y es muy difícil que haya un gran incendio”, ha asegurado.
Un oficio cada vez más difícil de mantener
Sin embargo, más allá de los incendios y de la importancia de la ganadería para evitarlos, Jesús también ha hablado de la realidad que viven muchos ganaderos y del problema del relevo generacional. Desde su punto de vista, el principal obstáculo del oficio es que exige una dedicación constante durante todo el año.
“El pastor es un oficio duro porque es muy esclavo. El problema de ser pastor o ganadero es que tienes que estar todos los días. Ese es el mayor hándicap de este oficio. Te tiene que gustar; si no te gusta, es difícil”.
Así, el ganadero ha descrito una rutina marcada por las necesidades de los animales, sin horarios fijos y adaptada al ritmo del campo, porque “el ganado no tiene reloj. Trabajas un poco con el sol, desde que sale hasta que se pone. A veces también tienes que hacer cosas en la nave cuando están pariendo las ovejas. Así funcionamos, no llevamos ni reloj”, ha concluido.