Encontrar el hogar ideal no es una tarea fácil, y cuando por fin se encuentra la casa soñada, los nuevos propietarios se mudan a ella con mucha ilusión, pero esto puede verse truncada si se descubren una vez instalados defectos en la vivienda que se desconocían. Es lo que le ha ocurrido a un hombre de unos 30 años que compró un apartamento de 35 metro en París por 452.000 euros y que tras mudarse descubrió un fuerte olor a comida tailandesa que no había notado durante las visitas.
Segun informan desde el medio francés Figaro Inmobiler, el joven aprovechó el dinero recibido de la herencia de su abuelo para dar una entrada y poder comprar su primera vivienda. Tras visitar varias viviendas en el barrio en el que llevaba tiempo viviendo de alquiler, encontró la que pensaba, era la casa perfecta.
Tras una primera visita a la vivienda, el joven volvió a visitarla una segunda vez, a una hora parecida, antes de presentar una oferta por ella de 452.000 euros, que fue aceptada ese mismo día. Sin embargo, al mudarse unos meses después, notó un fuerte olor a comida. Al principio pensó que podría deberse a que el piso llevaba mucho tiempo cerrado, pero al poco tiempo decubrió que lo olores procedían de un restaurante tailandés situado en la planta baja, cuyo conducto de ventilación daba al patio interior del edificio.
Los olores impregnan toda la vivienda
El problema de los olores es persistente, y es que pese a que el joven ventile su casa varias veces al día, el olor vuelve siempre, sobre todo a la hora de comer y por la noche. Según explicó, las cortinas, el sofá e incluso su ropa han terminado oliendo a comida tailandesa. “Mis compañeros me lo han dicho”, reconoció.
Durante las visitas no notó nada, ya que ambas se hicieron a media tarde y el agente inmobiliario abrió las ventanas, y cree que ese fue justo su error. “Debería haber hecho la segunda visita a otra hora del día. Sin duda habría notado el problema y habría buscado otra opción”, aseguró.
Si el problema no se soluciona terminará vendiendo el piso
Para intentar poner solución a este problema de olores, el joven ha contactado con los administradores del edificio, ya que el problema no afecta a su vivienda, sino que también repercute a otros tres vecinos. De momento, la comunidad está hablando con el dueño del local para estudiar si se puede modificar el conducto de ventilación y llevarlo hasta la azotea.
Varios profesionales ya visitado el edificio para ver si el problema tiene solución, pero si no se llega a una el joven tiene claro que la solución será vender el apartamento y mudarse a otro lugar, aunque eso suponga dejar una vivienda que al principio parecía perfecta.