Rafael Alonso, experto en recursos humanos: “Las bajas por salud mental han aumentado un 137% en España”

La incapacidad temporal vinculada a afecciones emocionales ha subido en varios sectores, según un informe de UGT.

Rafael Alonso, experto en recursos humanos: “Las bajas por salud mental han aumentado un 137% en España” |Canva / LinkedIN
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Si hace poco los datos del último Observatorio de Contingencias Comunes de Asepeyo mostraban como las bajas por salud mental habían supuesto en 2025 el 37% de los días de incapacidad para las grandes empresas españolas, ahora un experto en recursos humanos viene a ratificar el aumento en este tipo de contingencias.

Concretamente y según declara el psicólogo especializado en burnout, Rafael Alonso, “las bajas por salud mental han aumentado un 136% en España”. Es el dato más importante que ha dejado el divulgador en una de sus últimas publicaciones en TikTok.

A raíz también de un informe de UGT sobre salud mental y trabajo en España, Alonso señala que “después de años trabajando en recursos humanos y de haber acabado también quemado por no poder luchar con un sistema que prima los resultados por delante de las personas, entiendo perfectamente estas cifras”. Sin embargo, su reflexión no se queda solo en los datos. Para el experto, lo más alarmante es que “todavía seguimos tratando esto como si fuera un problema del individuo y no del propio sistema, como si la persona fuese débil, no supiese gestionar la presión o como si todo se solucionase con resiliencia”.

Los factores que están detrás del aumento de las bajas por salud mental

Según Alonso, las causas que explican que cada vez más trabajadores acaben de baja por incapacidad temporal por motivos de salud mental pueden resumirse en seis grandes factores. El primero de ellos es la “presión constante”, vinculada a “el afán por conseguir mejores resultados de una forma cada vez más eficiente”, una dinámica que, en su opinión, lanza “un mensaje peligroso a los equipos de trabajo”.

A esta situación se suma el “miedo a perder el empleo”, ya que “la mayoría de personas aguantan en el mismo puesto por las condiciones y porque hay un miedo generalizado, y en la mayoría de casos irracional, a no encontrar nada mejor”.

El tercer punto son las “jornadas interminables”, derivadas de una “creencia muy extendida de que trabajar más horas significa ser más productivo, cuando la realidad es que los estudios hablan de que somos productivos realmente entre cinco o seis horas al día como mucho”. También apunta a la existencia de “objetivos imposibles”, porque, según explica, “la empresa a menudo exige un objetivo inalcanzable a su equipo, bien porque no les dan los recursos necesarios o porque el nivel de exigencia es más alto de lo que las personas pueden manejar”.

Otro de los problemas que destaca es el incumplimiento de la desconexión digital. “A pesar de que la desconexión digital es obligatoria por ley, se siguen traspasando los límites entre el espacio personal y el laboral con mensaje o llamada fuera de horario”, advierte Alonso.

Como resultado, el trabajador acaba atrapado en una dinámica en la que “no se desconecta nunca mentalmente”, lo que puede derivar en “una obsesión casi enfermiza por entender y controlar lo que ocurre en el día, ya que lo normal es vivir por y para el trabajo”.

El impacto de asumir como normal un ritmo de trabajo insostenible

Esta acumulación de presión y desgaste puede terminar desembocando en un colapso físico y emocional. En palabras del experto, “Llega un momento en el que el cuerpo habla, la energía llega a su mínimo y la única solución es alejarse del foco del estrés mediante una baja por incapacidad temporal”.

Alonso habla también desde su propia experiencia tras haber sufrido burnout, y recuerda que muchas personas no llegan a ese punto únicamente porque no puedan seguir, sino porque han incorporado como algo normal una forma de vida dañina: “No siempre están mal porque no puedan más, sino porque acaban normalizando un ritmo de vida que es insostenible a medio o largo plazo”.

Para el especialista, aceptar este modelo supone desvirtuar el verdadero significado del empleo. “Trabajar no debería costarte la salud mental, porque entonces no es trabajo, es esclavitud moderna”, concluye Alonso.

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