La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha abierto uno de los mayores debates sobre el futuro del empleo desde la llegada de Internet. Mientras empresas de todo el mundo incorporan herramientas capaces de automatizar procesos y aumentar la productividad, crecen también las dudas sobre qué profesiones desaparecerán, cuáles se transformarán y cómo deberán adaptarse los trabajadores.
Para Juan Pe Navarro, fundador de una agencia especializada en Inteligencia Artificial que facturó 3,2 millones de euros el pasado año, el cambio ya está en marcha y afectará a prácticamente todos los sectores.
La automatización amenaza los empleos más rutinarios
Navarro descarta la idea de un escenario en el que las máquinas sustituyan masivamente a los trabajadores, aunque admite que determinados perfiles profesionales están especialmente expuestos. “Cuanto menor sea el valor que aportas a la sociedad, más reemplazable vas a ser”, afirma, añadiendo que las tareas repetitivas, administrativas o de escasa especialización son las que presentan un mayor riesgo ante el avance de la automatización.
Uno de los ejemplos que menciona es el de quienes dedican gran parte de su jornada a introducir datos o gestionar documentación de forma manual porque, según explica, ya existen herramientas relativamente sencillas que pueden realizar ese trabajo de forma más rápida, con menos errores y a un coste inferior. Sin embargo, considera que el impacto no debe analizarse únicamente desde la perspectiva de los puestos que desaparecen.
“Se están eliminando trabajos, eso es evidente, pero también se están creando nuevos puestos”, sostiene, mientras compara la situación actual con la revolución provocada por Internet hace varias décadas. Recuerda que en aquel entonces también se extendió la idea de que numerosas profesiones desaparecerían por completo. Sin embargo, el mercado laboral terminó generando nuevas actividades y especializaciones que antes ni siquiera existían.
Para el empresario es esencial la capacidad de adaptación, siendo la frase “reinventarse o morir” una de la expresiones que más repite durante la entrevista para explicar el desafío que plantea la IA en el mercado laboral. En su opinión, la formación en herramientas en este tipo de herramientas dejará de ser una opción para convertirse en una necesidad profesional en los próximos años.
Las empresas apuestan por formar a sus empleados antes que sustituirlos
Esa transformación ya está llegando a las empresas y asegura que una parte importante de sus clientes no busca necesariamente reducir plantilla, sino mejorar procesos internos y aumentar la eficiencia. De hecho, explica que muchas compañías prefieren formar a sus empleados antes que prescindir de ellos. “La visión que encontramos habitualmente es cómo aplicar inteligencia artificial sin despedir a nadie”, señala.
Sin embargo, reconoce que existen situaciones en las que determinados puestos dejan de tener sentido una vez implantadas nuevas tecnologías y, en esos casos, la alternativa sería reciclar profesionalmente a los trabajadores para que puedan desempeñar funciones de mayor valor añadido dentro de la compañía.
Las habilidades humanas ganarán valor en el mercado laboral
Entre las competencias que ganarán peso en los próximos años, Navarro destaca la capacidad de análisis, la creatividad, la toma de decisiones y todas aquellas habilidades vinculadas al trato directo con otras personas. Por el contrario, considera que las tareas más mecánicas serán cada vez más susceptibles de ser automatizadas.
“Los trabajos que impliquen contacto humano difícilmente serán reemplazables”, afirma, añadiendo la psicología, la atención sanitaria, la educación o determinadas actividades de asesoramiento como ejemplos de profesiones que, en su opinión, seguirán requiriendo una intervención humana difícil de replicar por completo mediante algoritmos.
La IA también está cambiando la forma de emprender. Navarro cree que hay una oportunidad para quienes sepan explicar a empresas y trabajadores cómo usar estas herramientas en su día a día. Según explica, el problema no es tanto la tecnología como la falta de formación, ya que “hay mucha gente hablando de inteligencia artificial, pero pocas personas dedicándose realmente a ella de forma profesional”.
A pesar de las dudas que genera esta transformación, el empresario se muestra convencido de que la IA acabará formando parte del trabajo diario, igual que ocurrió con internet o los teléfonos móviles. “Vamos todos a tener que entrar por el aro de la inteligencia artificial, nos guste más o nos guste menos”, concluye.