Trabajar en un centro de día implica acompañar a personas mayores en tareas que pueden parecer pequeñas, pero que para ellas son esenciales. Comer solas, lavarse los dientes, abrocharse un botón, abrir una botella o manejar dinero son gestos cotidianos que, cuando aparece una enfermedad neurodegenerativa, pueden convertirse en todo un reto.
Gloria trabaja como terapeuta ocupacional en Neuromar, un centro de día donde atienden a personas mayores dependientes, muchas de ellas con Alzheimer, Parkinson u otras demencias. Su labor se centra en mantener la autonomía de los usuarios el mayor tiempo posible y reforzar aquellas capacidades que todavía conservan.
En su caso, explica que tiene un horario flexible y una jornada parcial. “Vengo a trabajar por las mañanas y me compagino un poco tanto con el centro de día como con la clínica de Neuromar”, cuenta a NoticiasTrabajo.
Cuánto cobra y qué horario tiene
Gloria suele entrar sobre las 9 de la mañana y que la hora de salida depende del día. “Hay días que me voy igual a las 2 o a las 3 de la tarde”, señala. Su contrato es de 25 horas semanales y, según cuenta, su sueldo se queda por debajo de los 1.000 euros. Aun así, destaca que el horario le permite organizarse y compaginar su trabajo entre el centro de día y la clínica.
Su jornada empieza con tareas básicas de acompañamiento. Por la mañana entra con los usuarios al comedor, está pendiente del desayuno y revisa si alguno necesita alguna adaptación. Después, cuando terminan, los acompaña al baño para trabajar el aseo diario.
Para Gloria, esa parte es fundamental porque “es muy importante que ellos (las personas mayores) todavía sigan manteniendo esa independencia”, explica. Por eso trabajan gestos como lavarse los dientes, peinarse, echarse colonia o prepararse antes de empezar las actividades.
Actividades para mantener la autonomía
Después del aseo llegan las terapias. Gloria trabaja actividades de la vida diaria, estimulación cognitiva, estimulación sensorial y motricidad fina. Algunas pueden parecer simples, pero tienen un objetivo de mantener movimientos que después sirven para escribir, coger cubiertos, manipular objetos o comer sin ayuda.
También realizan ejercicios relacionados con la compra y el manejo del dinero. En una de las sesiones, los usuarios trabajan con precios, billetes y monedas para no perder funcionalidad en tareas cotidianas. “Es un poquito que ellos sepan más o menos cómo están los precios, saber qué billetes necesitan”, señala.
La actividad se adapta al nivel cognitivo de cada grupo y suele realizarse en una tienda física, porque es un contexto más significativo para ellos. El objetivo es que no pierdan funcionalidad en tareas cotidianas como comprar, pagar o calcular la vuelta.
La hora de la comida es otro momento importante. En el comedor adaptan las necesidades de cada persona con cubiertos o platos especiales. Algunas pueden comer solas con esos apoyos, mientras que otras necesitan pautas o ayuda parcial para no perder el movimiento.
“Nos basamos siempre en que ellos tengan su autonomía el mayor tiempo posible”, explica a NoticiasTrabajo. En algunos casos, basta con indicarles que cojan la cuchara o que hagan un movimiento concreto. En otros, el profesional guía parcialmente la mano para que la persona siga participando en la acción.
La terapeuta también advierte de hasta qué punto la demencia puede afectar a actos aparentemente automáticos. “Directamente se te puede olvidar el tragar”, señala. Es decir, la enfermedad puede hacer que una persona no recuerde cómo realizar una acción tan básica como tragar durante la comida.
“Es un poquito por vocación”
Gloria reconoce que una de las partes más duras de su trabajo es ver cómo los usuarios evolucionan dentro de la enfermedad. “Muchas veces te da un poquillo de frustración, un poco de tristeza”, admite. Aun así, explica que después toca volver a centrarse en la persona y adaptar los objetivos para mejorar su calidad de vida.
Lo más gratificante, en cambio, son los pequeños avances. “Me quedo con esos pequeños logros que voy consiguiendo día a día con ellos”, cuenta a NoticiasTrabajo. Para ella, que una persona pueda seguir comiendo sola, abrocharse un botón o abrir una botella puede parecer algo sencillo desde fuera, pero dentro del centro supone un logro enorme.
“Parece muy simple, pero la verdad que para mí es como he hecho un trabajazo, lo he conseguido”, afirma. Por eso asegura que se ve haciendo este trabajo toda la vida. “Es un trabajo que también me gusta, me llena, me gratifica y es un poquito por vocación”, concluye Gloria.
Este artículo forma parte de ‘Un día trabajando…’, la nueva serie de NoticiasTrabajo en YouTube en la que nos adentramos en distintas profesiones y sectores para conocer cómo es una jornada laboral desde dentro, sus condiciones y los aspectos menos conocidos de cada oficio.