¿Por qué lo que siempre se ha conocido como “la paz del campo” ahora parece inalcanzable si hay que renunciar a la rentabilidad y a la vida social? En la actualidad, existen miles de jóvenes que desean salir de las grandes urbes hacia lo rural. En este sentido, la región francesa de Lot-et-Garonne parece ser un destino ideal, ya que una joven llamada Alice, de 30 años de edad, ha comprado un terreno de tres hectáreas para hacer un negocio rentable. Todo el proceso lo ha documentado en su cuenta de Instagram (@alice.delvar).
Según recoge el medio Le Figaro, la joven explica cómo empezó todo. “La primera parada que hice con mi furgoneta fue junto a un lago. Sentí una gran paz y, en ese momento, pensé que, para mi bienestar personal, sería genial tener algo así cerca de casa”, detalla.
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A partir de ese momento comenzó a buscar lagos y encontró este en Lot-et-Garonne, donde le pedían 398.000 euros, pero que finalmente se quedó en 370.000 euros. En esta propiedad había una casa de 70 metros cuadrados y otra de 130 metros cuadrados.
La joven tuvo que pedir un préstamo de 300.000 euros para poder comprarlo, más los ahorros que tenía. Pero el dinero no llegaba. Por eso tuvo que hacer una “campaña de financiación colectiva”, que es básicamente pedir un préstamo a particulares para devolver a 5 años con un tipo de interés bajo, del 4%. Dicha campaña reunió a 48 personas, lo que le permitió recaudar un total de 215.000 euros.
“Creo que conocía al 70% de los participantes. El 30% restante me descubrió a través de LinkedIn e Instagram”, detalla.
La idea es que este espacio sea un entorno para relacionarse tanto profesional como socialmente. Por eso, ella busca “emprendedores o artistas que puedan alquilar una habitación por unas noches, hasta tres meses”. De hecho, las dos cabañas flotantes del lago se pueden alquilar por Airbnb, lo que sería su segunda fuente de ingresos.
Como tercera pata de ingresos, Alice quiere instalar algunas casas prefabricadas (minicasas) para tenerlas como alquiler de temporada.
“La idea es poder albergar sesiones de coworking diurnas o seminarios para equipos. Incluirá una sala de formación, un gimnasio y, posiblemente, dormitorios para aumentar la capacidad de alojamiento”, explica.
Hasta 140.000 euros de ingresos anuales
Alice afirma que el terreno y la idea están planteados para lograr un negocio “altamente rentable” debido a la múltiple fuente de ingresos. Además de unas cabañas flotantes en el lago y futuras minicasas de temporada, la joven planea transformar un viejo cobertizo agrícola.
Espera que todo esté terminado para el año 2028 y que la facturación llegue a alcanzar los 140.000 euros anuales. “Ese sueño que tenía, un tanto lejano, de comprar algún día un lago, por fin se ha hecho realidad, sin tener que aislarme en el campo y perder todas mis relaciones sociales”, asegura. "Puedo disfrutar de la naturaleza y el campo mientras creo un lugar donde pueda desarrollarse una auténtica sociabilidad", concluye.