El sistema público de pensiones de España sigue tensionándose cada día más, hasta tal punto que la Seguridad Social registra un agujero de 7.387 millones de euros pese al empleo récord y al alza de cotizaciones, una paradoja que no se da en el resto de países de la Unión Europea y que el economista Gonzalo Bernardos ha querido explicar en el pódcast Think Small. Para el economista y profesor de la Universidad de Barcelona, los trabajadores que dejan su vida laboral reciben unas pensiones de jubilación más beneficiosas en comparación con las de nuestro entorno, pero avisa de que las cuentas no salen, por lo que España deberá seguir haciendo cambios en los próximos años o de lo contrario será difícil mantenerlo.
Gonzalo Bernardos asegura que “un jubilado español cobra más que uno alemán” a pesar de que los salarios de los trabajadores en España son más bajos. Según los datos a los que ha tenido acceso NoticiasTrabajo, la pensión media en Alemania es de 1.558 euros al mes, mientras que los últimos datos de la Seguridad Social muestran que los nuevos jubilados cobran una pensión de 1.707,2 euros. En cuanto a los salarios de los trabajadores, el salario medio en Alemania es de 47.514 euros y en España es de 29.540 euros (según el Instituto Nacional de Estadística).
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Señala que esto se debe a lo que se conoce como la tasa de sustitución, que es el porcentaje que representa tu pensión de jubilación frente al último salario que cobrabas antes de dejar de trabajar. Bernardos explica que España tiene una tasa de sustitución por encima del 82% respecto al último salario, un dato que dentro de la OCDE solo se ve superado por Turquía. “Nosotros, que tenemos salarios bastante más bajos que los alemanes, los jubilados cobran más que un jubilado alemán”, señala el economista.
En Alemania, este porcentaje no supera el 50%, mientras que en los modelos que se basan en planes de capitalización privada como el chileno, la pensión se sitúa en torno al 40% del salario previo. Esto hace, según el economista, que España se convierta en uno de los destinos favoritos para jubilarse, pero sabiendo que esa generosidad sitúa al sistema al borde de la quiebra técnica. “Lo tenemos tan fantástico que es imposible mantenerlo igual”, exclama.
Déficit estructural y retraso en la edad de jubilación
Bernardos está seguro de que los trabajadores de ahora (sobre todo los más jóvenes) cobrarán su pensión de jubilación pública. Ahora bien, lo que no tiene tan claro es que se vaya a hacer en las mismas condiciones ni bajo la edad ordinaria que hay ahora mismo en vigor (los 67 años a partir de 2027). El economista asegura que hay tres temas a tratar por el Gobierno de España.
El primero de ellos es el déficit creciente, pues hay un desfase presupuestario en el sistema de 65.000 millones de euros, calificando de “reforma fake” las medidas impulsadas en los últimos años por el ministro José Luis Escrivá (es decir, las que se regularon bajo el Real Decreto-ley 2/2023).
Por otro lado, está el desequilibrio temporal, ya que un pensionista medio cotiza para financiar una pensión de 12 años, pero luego llega a cobrarla durante una media de 21 años debido al incremento de la longevidad.
Por último, está la ampliación de la vida laboral. Asegura que la edad ordinaria de jubilación deberá adecuarse a la esperanza de vida, ya que cada vez vivimos más años. Además, señala que los funcionarios posiblemente deban prolongar su vida laboral hasta los 72 años (frente al límite actual de 70). Hay que tener en cuenta que habla sobre la edad de jubilación forzosa.
La diferencia entre los que cotizan 15 años y los que tienen carreras con más de 40
El economista señala que el actual sistema de pensiones de la Seguridad Social y su modelo de reparto premian a los trabajadores que menos han cotizado y castigan a las largas carreras de cotización.
Explica que, mientras un trabajador que ha acumulado un total de 15 años cotizados tiene derecho al 50% de su base reguladora, si la pensión no llega al mínimo, esta puede complementarse hasta alcanzar la cuantía mínima a través de lo que se conoce como el “complemento a mínimos”. De esta forma, los que menos han cotizado se convierten en los “grandes beneficiados” del sistema.
En el lado contrario están los que comenzaron a trabajar desde muy jóvenes (como a los 14 años). En este sentido, un trabajador con 51 años cotizados apenas verá recompensado su esfuerzo hacia el sistema, ya que con 38 años y medio se puede jubilar a los 65 años, pero para tener derecho al 100% de la pensión solo le contarán los primeros 37 años. El resto de años no tendrá efectos sobre la cuantía ni sobre la edad ordinaria.
La factura de ser trabajador autónomo
Gonzalo Bernardos no deja el tema de las pensiones sin hablar de los trabajadores autónomos. Es cierto que el 85,9% de los afiliados al RETA elegía cotizar por la base mínima, lo que provocaba que las pensiones a futuro fueran más bajas, ya que son contributivas; es decir, según lo aportado. “Si tú aportas muy poco, cobrarás lo mínimo”, resume el economista.
Para ello compara los cerca de 440 euros mensuales destinados a contingencias comunes de un asalariado con una nómina de 2.000 euros frente a los 285 euros de la cuota mínima que abonaban la gran mayoría de autónomos en 2023.
La razón por la que ningún Ejecutivo aborda un ajuste profundo a estas realidades es, para Bernardos, puramente demográfica y electoral. Y es que, al representar los jubilados el 24% del censo y concentrar casi el 30% del voto real en las urnas, ningún partido político se atreve a trasladar a la generación del baby boom que el modelo actual no da más de sí.