Matías, ascensorista: "He adquirido dos contenedores de 60 metros cuadrados por 4.500 euros. La inversión total para construir mi vivienda ascenderá a unos 80.000 euros"

Los contenedores son una de las alternativas que se está haciendo más fuerte ante la crisis de vivienda que estamos viviendo.

Matías, ascensorista: "He adquirido dos contenedores de 60 metros cuadrados por 4.500 euros. La inversión total para construir mi vivienda ascenderá a unos 80.000 euros" |Youtube ‘Diego Revuelta’
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Poder comprar una casa cada vez parece más un sueño que una realidad, y más viendo como el precio de la vivienda sigue marcando récord. Debido a esto, muchas familias buscan formas ingeniosas de construir o tener su propio hogar, desde las furgonetas camper hasta las casas prefabricadas. Aunque entre todas las alternativas que están surgiendo, hay una que sobresale por su versatilidad, y no es otra que las casas contenedor.

Para algunas familias como la de Matías es la mejor forma de conseguir tener una casa para vivir sin hipotecarse de por vida. Este ascensorista es padre de 2 hijas y decidió poner fin al trauma de la vivienda construyendo su propia casa en un pueblo de Toledo mediante 4 contenedores marítimos. "Necesitas 30.000 o 40.000 euros solo para empezar, y una hipoteca para toda la vida de 700 u 800 euros", explica sobre la dificultad que presenta el mercado de la vivienda actual y por qué se lanzó a crear su propio hogar mediante casas contenedor, en una entrevista para el canal de Youtube ‘Diego Revuelta’.

La cesión de un terreno familiar y la subida de precios de un proyecto de construcción tradicional le llevaron a descubrir la "comunidad maravillosa de los contenedores marítimos" en las redes sociales.

El proyecto de Matías pasa por construir una vivienda de dos plantas y 120 metros cuadrados utilizando cuatro contenedores marítimos reciclados. La obra la está realizando prácticamente por su cuenta, apoyándose en tutoriales y vídeos de YouTube para aprender cada fase del proceso. De momento, ya ha comprado los dos primeros módulos por 4.500 euros, incluyendo transporte, grúa e IVA, y calcula que la inversión final podría situarse entre 70.000 y 80.000 euros usando materiales de gama media.

Aunque muchos de sus familiares y conocidos dudan de que pueda terminarla, él no tiene intención de dar marcha atrás. “No cambio los contenedores por nada”, afirma convencido, después de descubrir una alternativa que considera más asequible que hipotecarse durante décadas. Su idea, además, va más allá del ahorro económico: busca construir un hogar adaptado a su familia y diseñado completamente a su gusto.

La vivienda contará con aislamiento exterior tipo SATE, una solución cada vez más utilizada por su eficiencia energética y que permitirá mantener una temperatura estable tanto en invierno como en verano. En este tipo de construcciones, el aislamiento es clave para cumplir con la normativa y evitar problemas de condensación o humedad.

Cada vez más personas apuestan por las casas contenedor

La experiencia de Matías no es un caso aislado. David, informático de profesión, lleva ya dos años viviendo en una casa hecha a partir de dos contenedores de obra transformados en una vivienda funcional de 44 metros cuadrados útiles. Sin conocimientos previos de albañilería, aprendió gran parte del proceso por internet y consiguió convertir el espacio en un hogar completamente equipado.

El terreno urbano donde levantó la vivienda le costó 60.000 euros, mientras que la reforma interior, materiales y mobiliario supusieron unos 18.000 euros adicionales. Actualmente, asegura que el cambio de vida ha merecido la pena y describe la experiencia como “paz”.

Además, destaca una de las grandes ventajas de este tipo de viviendas: el ahorro energético. “Con muy poquito que encienda la calefacción, la casa se mantiene calentita todo el día”, explica. Gracias al aislamiento térmico, incluso en verano la temperatura interior se mantiene estable sin necesidad de un consumo excesivo de aire acondicionado.

Un modelo que gana interés entre los jóvenes

El auge de las casas contenedor coincide con uno de los momentos más complicados para acceder a una vivienda en España. El encarecimiento del precio de compra, la dificultad para ahorrar la entrada de una hipoteca y el aumento de los alquileres han llevado a muchas familias jóvenes a buscar fórmulas alternativas.

En municipios cercanos a grandes ciudades, como ocurre en muchos pueblos de Toledo o Madrid, los alquileres ya superan fácilmente los 500 o 600 euros mensuales, mientras que comprar una vivienda puede exigir ahorros iniciales imposibles para muchas familias con hijos.

Ante este escenario, las viviendas modulares y construidas con contenedores marítimos están despertando interés por varios motivos:

  • Permiten reducir costes de estructura.
  • El tiempo de construcción suele ser más rápido.
  • Se pueden personalizar fácilmente.
  • Su consumo energético suele ser menor.
  • Aprovechan materiales reciclados, lo que añade un componente sostenible.

Sin embargo, los expertos recuerdan que no siempre resultan tan baratas como parece en redes sociales, especialmente cuando se suman permisos, urbanización del terreno, acometidas y acabados interiores.

Lo único malo son los permisos, el proyecto y la normativa

Pese a sus ventajas, este tipo de construcciones siguen chocando con importantes trabas administrativas. José Antonio, constructor especializado en viviendas contenedor, considera que la burocracia es el auténtico “talón de Aquiles” de este modelo.

En España, una casa contenedor necesita exactamente los mismos requisitos legales que una vivienda convencional: proyecto visado por arquitecto, licencia urbanística y cumplimiento del Código Técnico de la Edificación. Sin esa documentación, la construcción puede ser considerada ilegal incluso aunque esté instalada sobre suelo urbano.

Solo el proyecto técnico y las tasas municipales pueden elevar el presupuesto entre 10.000 y 15.000 euros, una cifra que reduce gran parte del ahorro inicial que buscan quienes optan por esta alternativa.

Los ayuntamientos no quieren este tipo de viviendas para nada. Bajo ningún concepto”, lamenta David, quien reconoce que muchos propietarios se encuentran con normativas diferentes dependiendo del municipio donde quieran instalar la casa.

José Antonio añade que, sin permisos, la administración puede catalogar estas viviendas como “una chabola, una infravivienda”, con el riesgo de sanciones o incluso órdenes de demolición.

Una alternativa real a la crisis de acceso a la vivienda

El fenómeno de las casas contenedor refleja la situación de una generación que intenta encontrar soluciones frente a un mercado inmobiliario cada vez más inaccesible. Para muchos jóvenes, ahorrar los 30.000 o 40.000 euros que exigen los bancos para acceder a una hipoteca se ha convertido en una meta casi imposible.

Por eso, cada vez más personas exploran fórmulas alternativas: viviendas prefabricadas, casas de madera, construcciones modulares o reutilización de contenedores marítimos. Algunas incluso incorporan sistemas de autoconsumo con placas solares o domótica para reducir todavía más los gastos mensuales.

Aun así, quienes ya viven en este tipo de viviendas coinciden en una idea: el ahorro económico no es el único motivo. También buscan independencia, eficiencia energética y una forma distinta de entender la vivienda, más flexible y adaptada a sus posibilidades reales.

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