La energía nuclear vuelve a ser objeto de debate en Europa. Después de la crisis energética provocada por la guerra de Ucrania, varios países están pensando en cerrar las centrales nucleares. Sin embargo, España mantiene la idea de apagarlas de forma progresiva a partir de 2027.
Sobre este asunto ha hablado Alfredo García, divulgador de ciencia y tecnología nuclear, en el programa ‘La Linterna’ de COPE, donde advirtió sobre el precio de la luz y lo que podría afectar al bolsillo de los españoles, asegurando que “subiría aproximadamente un 23% o 24% para los hogares y las pymes”, según un estudio de Price Waterhouse citado por el experto.
El cierre de las nucleares dispara el precio de la luz
Según ha explicado, muchos países europeos han cambiado de opinión en los últimos años porque se han dado cuenta de que las energías renovables, aunque son importantes, no siempre bastan para cubrir toda la demanda eléctrica. “Las energías renovables son una herramienta estupenda, pero no son suficientes”, ha asegurado.
En este sentido, Alfredo puso como ejemplo el caso de Bélgica, donde el Gobierno estudia alargar la vida de sus reactores nucleares, recordando que incluso el primer ministro belga llegó a definir las decisiones contra la energía nuclear como “la estupidez del siglo”.
El motivo, según ha explicado, es sencillo, porque cuando se cierran centrales nucleares, muchos países terminan dependiendo más del gas y del carbón para producir electricidad. Eso provoca tanto la subida de las emisiones contaminantes, como la subida del precio de la luz.
Mayor dependencia del gas sin energía nuclear
Actualmente, las centrales nucleares generan alrededor del 20% de toda la electricidad en España, representando solo una pequeña parte de las instalaciones energéticas del país. Sin embargo, funcionan prácticamente todo el año sin interrupciones, algo que no siempre ocurre con la energía solar o la eólica, ya que dependen del sol y del viento. Por eso, Alfredo cree que cerrar las nucleares obligaría a usar mucho más gas natural. “Esa producción sería sustituida en un 85% o 90% con gas natural”, ha asegurado.
Así, el primer cierre previsto es el de la central de Almaraz I, en Cáceres, programado para noviembre de 2027. Sin embargo, el experto sostiene que todavía se está a tiempo de evitarlo “si el Gobierno cambia de postura”.
También ha negado que las compañías eléctricas quieran acabar con las nucleares, haciendo hincapié en que Endesa e Iberdrola “han dicho que quieren continuar con las centrales nucleares y lo han manifestado de todas las maneras posibles”.
Pero el debate no es solo económico. Según Alfredo, organismos internacionales como la Agencia Internacional de la Energía o la Comisión Europea también han pedido en los últimos años reconsiderar el cierre de las centrales nucleares para evitar una mayor dependencia del gas y reducir las emisiones contaminantes.
Mientras tanto, España sigue defendiendo su apuesta por las energías renovables y mantiene el calendario de cierre acordado para las centrales nucleares. Un debate energético que, cada vez más, afecta directamente al bolsillo de los ciudadanos.