Alfredo Becerra es electricista y, de hecho, así lo ha sido desde que firmó su primer contrato hasta que cortó su último cable y pasó a la jubilación. Su vida laboral empezó a los 14 años conforme salió del colegio y sus primeros días de trabajo eran con un vecino amigo suyo. “Me iba con él y echábamos unos ratos, y ahí aprendí el oficio", relata en el pódcast de YouTube Sector Oficios.
A pesar de ello, su trayectoria profesional empezó en 1978 cuando, con apenas 16 años, entró a trabajar en la empresa de un amigo de su padre. En dicha empresa estuvo trabajando un total de 35 años.
Luego dio el salto a ser trabajador autónomo y tener su propia empresa hasta el día que cumplió su edad ordinaria de jubilación y pasó a disfrutar de su merecida pensión de jubilación.
A lo largo de su vida laboral, Becerra ha visto en primera persona cómo ha evolucionado en mundo de la electricidad, tanto en técnicas y materiales como en sueldo.
Así lo explica el jubilado en una entrevista donde señala que empezó a “cobrar 10.000 pesetas en 1980”, que al cambio son unos 60 euros. Señala que en aquella época la diferencia entre categorías profesionales se nota, y tanto, pues asegura que se cobraba “más del doble”.
Sin embargo, señala que ahora esa diferencia se ha reducido y ahora es de unos 200 euros al mes. Esto hace que, cada vez haya más escasez de profesionales en el sector
Alfredo explica que empezó ganando 60 euros, pero recuerda que cuando dejó de trabajar en 2016 “cobraba 1.400 euros” al mes en nómina siendo oficial de primera.
Explica durante la entrevista que tuvo que trabajar los fines de semana, porque se cobraba el doble. “Yo muchas veces lo quería (se cobraba el doble) en nómina para la jubilación y ahora me ha quedado una paga muy buena, cobro mucho más que antes”, explica. Esto es así, ya que la cuantía de la pensión depende del total de años trabajados y las últimas bases de cotización, por lo que cobrar más en nómina supone una mayor pensión.
Aunque la mayoría de electricistas entrevistados en “Sector de Oficios” son autónomos, Becerra pasó toda su vida trabajando en la misma empresa y la idea de ser trabajador por cuenta propia nunca se le pasó por la cabeza. “No, yo autónomo no porque me costaba dinero; montar una empresa cuesta dinero”, relata.
Si bien es cierto que en su cabeza tenía el pensamiento de montar su propia empresa, más tarde y tras pensarlo mejor, vio que no era buena idea, por lo que llegó a la conclusión de que no podía “invertir en eso”.
Sobre la falta de relevo generacional o por qué los jóvenes huyen de oficios como el de electricista, Becerra cree que se debe a la diferencia salarial entre categorías profesionales. Como explica, antes era más viable contratar jóvenes, pero ahora no es rentable para las empresas.
Pero para él, esto ya forma parte del pasado, pues ahora disfruta de su pensión y vive donde más le gusta, en su pueblo y jugando con los amigos partidas de mus.