Los rescates bancarios pagados con dinero público tienen los días contados en Europa. La Unión Europea ha dado un paso más para proteger a los ahorradores y evitar que los contribuyentes tengan que asumir el coste de futuras crisis financieras. Esto llega justo en un momento de incertidumbre económica casi mundial, provocada en gran medida por el conflicto en Oriente Próximo. De hecho, algunos economistas como Niño Becerra ya estaban recomendando incluso guardar dinero en efectivo en casa para posibles crisis.
Así lo ha asegurado el Parlamento Europeo en un comunicado, en el que aprueba nuevas normas para reformar el sistema de gestión de quiebras bancarias, ampliando su alcance y reforzando la protección de los depósitos. Estas medidas buscan hacer el sistema más sólido y equilibrado, según el portal web del Parlamento Europeo
La reforma se enmarca dentro del proceso de fortalecimiento de la unión bancaria y pretende evitar errores del pasado.
Quién pagará las quiebras bancarias
Uno de los cambios más importantes es que el coste de una quiebra recaerá principalmente en el propio sector financiero. Teniendo en cuenta esto, los actores principales que asumirán los costes en caso de quiebra o crisis financiera importante serán:
- los accionistas asumirán las primeras pérdidas
- los acreedores participarán en el coste
- los fondos financiados por la banca cubrirán parte del impacto
De esta forma, se reduce al máximo la necesidad de utilizar dinero público en situaciones de crisis.
Mayor protección para ahorradores y pequeñas empresas
La normativa refuerza la protección de los depósitos, especialmente para los ciudadanos y las pequeñas empresas. Por tanto, empresas y ciudadanos ya no tendrán que preocuparse tanto de perder su dinero o sus ahorros en caso de crisis económica, sea del calado que sea.
El sistema de garantía de depósitos seguirá cubriendo hasta 100.000 euros por titular y banco, pero además se amplía la protección en determinados casos, como operaciones inmobiliarias, donde se podrán cubrir cantidades superiores.
También se mejora la posición de los pequeños ahorradores en el orden de reembolso en caso de quiebra, lo que aumenta sus garantías frente a posibles pérdidas.
Habrá más control y nuevas herramientas para gestionar crisis
La reforma también amplía el alcance de los mecanismos de resolución bancaria, que ahora podrán aplicarse a más entidades, incluidas algunas de menor tamaño.
Además, se introducen nuevas herramientas para gestionar quiebras de forma más ordenada, evitando impactos en la economía y en el sistema financiero. Algo que se venía pidiendo desde hace años y sobre todo en los últimos tiempos, con las diferentes guerras repartidas por el mundo o crisis como el COVID-19.
De esta forma, se refuerza el papel de los fondos de garantía de depósitos, que podrán utilizarse no solo para compensar a los clientes, sino también para facilitar procesos de liquidación.
Quieren evitar rescates y reforzar la estabilidad financiera
Con estas nuevas reglas, Bruselas busca garantizar que el sistema financiero europeo sea más resistente y menos dependiente del dinero público.
La prioridad es proteger a los ciudadanos, asegurar sus ahorros y evitar que futuras crisis bancarias vuelvan a tener un coste directo para los contribuyentes.
Se trata, en definitiva, de avanzar hacia un modelo en el que los riesgos se asuman dentro del propio sistema financiero, reforzando la confianza en la banca europea.