Se acabó el pagar extras por la seguridad en el coche. La Unión Europea ha decidido dar un paso de gigante para reducir los accidentes de tráfico con la aplicación definitiva de la normativa de seguridad conocida como GRS2. Aunque algunas de estas peticiones ya eran obligatorias desde hace años para los modelos totalmente nuevos, ahora, a partir del 6 julio de este año ningún coche nuevo podrá matricularse en Europa si no lleva estos sistemas instalados de fábrica.
Esta medida, bautizada por Bruselas como Visión Cero busca conseguir que de aquí al 2050 no muera ni una sola persona en las carreteras de Europa. El reto es muy grande, sobre todo teniendo en cuenta que en España se registran más de 1.140 muertes al año en accidentes interurbanos y que el 95% de los siniestros se deben a fallos de las personas por despistes o errores al volante.
Un detector en el salpicadero
El cambio más importante y que afectará de lleno a la conducción diaria es el sistema avanzado de advertencia de distracciones (conocido por las siglas ADDW o DDR-ADR). Este asistente utiliza cámaras que estarán en el interior del vehículo que son de alta precisión. Pero eso no es todo, también llevarán sensores colocados en el coche para seguir de forma continua los movimientos de los ojos del conductor y la posición de su cabeza.
Si el sistema detecta que apartamos la vista de la carretera durante un tiempo prolongado, que parpadeamos más de la cuenta por culpa del cansancio o que nos quedamos mirando hacia otro lado, el coche empezará a lanzar pitidos y luces de alerta en la pantalla para que volvamos a prestar atención. Para tranquilidad de los conductores, la ley deja muy claro que este sistema respeta la privacidad; es decir, no utilizará reconocimiento facial ni guardará ningún tipo de información o dato personal de forma permanente.
Las cifras oficiales justifican de sobra esta medida: en España, las distracciones (como mirar el móvil o un WhatsApp) son la primera causa de accidente mortal y están detrás de casi uno de cada tres accidentes. Además, el cansancio del conductor aparece como factor clave en el 11% de los siniestros mortales.
Frenos automáticos para proteger a los peatones y ciclistas
Otro de los asistentes que pasa a ser totalmente obligatorio es el freno de emergencia inteligente para peatones y ciclistas. Los coches ya contaban con sistemas que frenaban solos si el vehículo de delante se paraba, pero ahora esta tecnología se ha mejorado para identificar a las personas que van a pie o en bicicleta.
Si el coche calcula que hay un peligro inminente de atropello en una calle o en una carretera secundaria y el conductor no reacciona a tiempo, el propio vehículo clavará los frenos de forma automática. Los expertos estiman que esta ayuda técnica es una auténtica revolución: reducirá un 30% los atropellos a peatones y hasta un 45% los accidentes graves con ciclistas. Esto es vital para las ciudades españolas, donde los motoristas, peatones y ciclistas representan ya más de la mitad de las víctimas mortales en el tráfico.
Coches con ‘caja negra’ y preparados para bloquear el arranque
La lista de novedades de serie no se queda ahí. Todos los coches matriculados a partir de julio de 2026 tendrán que llevar instalados otros dos importantes elementos de seguridad:
- Una "caja negra" (EDR): Al igual que los aviones, los coches nuevos grabarán datos clave como la velocidad, los frenazos, la inclinación del coche o la posición del volante justo antes, durante y después de un impacto. Esta información estará protegida y servirá únicamente para que las autoridades puedan investigar y reconstruir técnicamente los accidentes.
- Preinstalación para alcoholímetros (Alcolock): Los vehículos saldrán de fábrica con la conexión lista para poder instalar un alcoholímetro antiarranque. Esto no significa que el coche te obligue a soplar de serie, sino que viene preparado por si las leyes de un país deciden exigir este aparato a conductores reincidentes o a flotas de autobuses y camiones profesionales.
A la larga, la producción en masa de estas tecnologías (que incluyen también lectores de señales de velocidad o sensores de marcha atrás) hará que los costes se abaraten y que la seguridad de última generación deje de ser un lujo reservado solo para los bolsillos que pueden permitirse un coche de gama alta.

