El sistema de protección por desempleo puede cambiar la forma en la que las personas se relacionan con el trabajo. Al menos así lo cree Mimi Oliván, coach laboral de 36 años, que ha querido explicarlo comparando el caso de España con el de Alemania. En concreto, ha expuesto que el sistema español, en cierto modo, promueve tener relaciones insanas o incluso obliga a muchos trabajadores a pertenecer en un puesto que les cuesta la salud por falta de alternativas.
“En España tú no puedes permitirte odiar tu trabajo porque aunque ese trabajo te esté matando, aunque lo odies con todas tus fuerzas, si tú decides irte de ese trabajo, te quedas sin nada, no cobras nada”, comienza explicando.
Por ello, señala que, en esta situación, la única vía que le queda al empleado para poder cobrar el paro o un subsidio por desempleo es “hacer que te echen” o “pedir una baja y seguir cobrando”. Aquí, en su opinión, se encuentra el problema, en que son las únicas opciones que le quedan al trabajador “cuando no puedes más”.
El caso de Alemania
Oliván afirma que en otros países de Europa y concretamente en Alemania, que es el caso que conoce en primera persona, “cuando tú decides irte de un trabajo, tienes derecho a paro, tienes derecho a un subsidio”. En el país germano, explica que se tiene acceso exactamente al 60% de tu salario.
Este porcentaje, con los sueldos alemanes, deja una ayuda que en España podría parecer bastante elevada: “esto significa que una persona que decide irse de su trabajo por cuenta propia puede estar cobrando más de 2.000 euros al mes limpios en el paro”.
Esto, para la coach, “cambia muchísimo en la relación que tiene un país y otro con el trabajo”, considerando que, en Alemania, “te quita esa presión de no puedo dejar mi trabajo porque me quedo sin nada”.
Al contrario, el acceso directo a la ayuda, aunque se haya dejado el empleo por voluntad propia, considera que da margen a los trabajadores para centrarse en su futuro profesional: “Tengo algo que si me organizo me da tiempo, paz mental, a pensar qué es lo que quiero hacer, a reinventarme, a formarme, a buscar algo que realmente se alinee conmigo. Y creo que esa es la clave”, concluye.
El vídeo ha generado todo tipo de reacciones. Algunos piensan que la solución, mientras se está en ese trabajo ‘tóxico’, debe ser buscar otro empleo, algo que se puede hacer sin la necesidad de esta ayuda. Otros creen que, en España, se usaría esta especie de ‘pasarela’ directa de forma fraudulenta en la mayoría de casos: “ Hay gente cobrando bien sin haber pegado un palo al agua, y queremos premiar al que se quiera ir de vacaciones pagadas. La picaresca española le daría mil vueltas a esto”.
Por su parte, una usuaria ha querido matizar cómo funciona este sistema de protección por desempleo en Alemania. Aunque indica que la cuantía de la ayuda al desempleo suele ser aproximadamente del 60% del salario, “no hay una cifra fija tipo 2.000 euros , depende totalmente del sueldo previo y además hay límites”.
La misma usuaria ha querido matizar que la duración no es indefinida: “normalmente es entre 6 y 12 meses para la mayoría, y puede llegar más en casos concretos según edad y tiempo cotizado. En España el máximo de 24 meses es más accesible en general que en Alemania”, donde “está más restringido por edad y condiciones”.
Por último, ha agregado que si, tras cobrar la ayuda, no se encuentra trabajo, se pasaría al ‘Bürgergeld’, una prestación similar al Ingreso Mínimo Vital (IMV) que “no llega ni a los 600 euros”.

