Todo el mundo a día de hoy hace uso de las apps de navegación por todo el mundo, especialmente cuando va de viaje a lugares que no conoce. Ya apenas sabemos orientarnos sin los sistemas de navegación. De hecho, entramos en pánico cuando estos dejan de funcionar, como ocurre a veces conduciendo por túneles. Algo que ya va a dejar de ocurrir con Galileo, el nuevo sistema de GPS 100% europeo que ha llegado para desbancar al GPS estadounidense y que ya se está consolidando como el sistema de posicionamiento más preciso del mundo.
La mítica geolocalización en la que se basa el GPS norteamericano se trata de una infraestructura militar estadounidense que se lleva utilizando en realidad desde 1993 bajo la autoridad del Pentágono. Ahora la Unión Europea le está dando la espalda para dar paso definitivamente al sistema Galileo.
Este es un sistema civil de navegación por satélite que cuenta actualmente con 29 satélites activos en órbita a una altitud de 23.222 kilómetros y presta servicio a casi 5.000 millones de usuarios ya a día de hoy en todo el mundo. Todos los teléfonos inteligentes vendidos en el mercado único europeo incluyen recepción integrada de sus señales.
Este sistema de navegación tiene nada más y nada menos que un metro de precisión en acceso libre, es decir, el doble que el GPS americano de siempre, y un centímetro para usos profesionales como la agricultura de precisión o la construcción.
"El programa Galileo es un pilar de la autonomía estratégica de Europa". Timo Pesonen, Director General de DG DEFIS, Comisión Europea
Una constelación que gana velocidad
El 17 de diciembre de 2025, el Ariane 6 colocó en órbita los satélites SAT 33 y SAT 34 desde Kourou. Se trató del primer lanzamiento de Galileo realizado con el nuevo lanzador europeo de gran capacidad, después de que en 2024 se recurriera a SpaceX por la falta de disponibilidad del Ariane.
El gesto tiene un fuerte valor simbólico: Europa ha recuperado parte de su soberanía espacial. Además, está previsto que en los próximos 12 a 16 meses se lancen otros cuatro satélites para completar la primera generación del sistema.
En paralelo, ya se trabaja en los doce satélites de segunda generación, fabricados por Thales Alenia Space y Airbus Defence and Space. Estos incorporarán mejoras clave, como cargas útiles totalmente digitales, propulsión eléctrica, enlaces entre satélites y relojes atómicos experimentales.
Celeste, la capa de baja órbita frente a las interferencias
El avance más llamativo de 2026 no se está produciendo en la constelación principal, sino mucho más cerca de la Tierra. El 28 de marzo, dos microsatélites de la misión Celeste fueron lanzados desde Nueva Zelanda para probar una red de navegación complementaria situada a solo 510 kilómetros de altitud.
A esa distancia, las señales llegan con más fuerza, resisten mejor las interferencias y pueden funcionar en zonas donde Galileo todavía encuentra obstáculos, como interiores de edificios, cañones urbanos y regiones polares.
El 8 de abril, el Laboratorio de Navegación de la ESA, en Noordwijk, recibió la primera señal europea de navegación emitida desde la órbita baja terrestre, usando frecuencias duales en bandas L y S. A partir de 2027, está previsto que se incorporen ocho satélites más a esta constelación.
"Hoy en día, mucha gente ya no quiere depender de sistemas extranjeros." Roberto Prito, director del programa Celeste, ESA
El objetivo de Celeste es responder a una amenaza muy real. Durante 2025, la Autoridad Marítima Sueca alertó de graves interrupciones del GPS en el Mar Báltico, provocadas por interferencias y por el uso de señales falsas.
La dependencia de estas señales es enorme: el transporte, las redes eléctricas, los mercados financieros y los servicios de emergencia representan por sí solos el 10 % del PIB anual de la Unión Europea, y todos ellos necesitan una señal de posicionamiento fiable para funcionar con normalidad.
19.000 millones para reducir la dependencia del GPS
Entre 2003 y 2027, la Unión Europea habrá destinado más de 19.000 millones de euros al desarrollo de Galileo. Aunque la cifra puede parecer elevada, sigue siendo limitada si se compara con el coste que tendría depender por completo de la tecnología de Washington.
En la Cumbre de Políticas de Código Abierto de 2026, la eurodiputada finlandesa Aura Salla resumió el problema con una advertencia contundente: “La UE funciona con Microsoft. Estados Unidos podría paralizarnos en una hora”.
Con Galileo y Celeste, Europa busca garantizar que su sistema de geolocalización siga operativo incluso en escenarios de tensión internacional o bloqueo tecnológico.

