El alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, ha creado cierta polémica al pronunciarse sobre los funcionarios. Hace unos días, denunció que uno de sus empleados públicos le sorprendió con su petición: “Cuando creías haberlo visto todo como alcalde, siguen sorprendiéndote”, afirmaba.
En concreto, el funcionario le pidió poder teletrabajar los lunes y viernes y cogerse de vacaciones los martes, miércoles y jueves durante 4 semanas. “Es decir, de sus 21 días laborables de vacaciones (moscosos y puentes aparte), solo consumiría 12, por lo que le quedarían 9 días hábiles, casi dos semanas más”, explicaba Pérez Jácome, agregando que “obviamente” se lo había denegado.
Este miércoles, ha querido aclarar que “no son todos los funcionarios así”: “hay un porcentaje de funcionarios que es increíble cómo trabajan. Luego, hay otro porcentaje que bueno, básicamente, ya no es solo que trabajen poco, sino que todo el día están pensando de qué forma pueden trabajar menos y ganando más denunciando por X cosas”, ha denunciado durante su intervención en el programa de ‘Espejo Público’.
“Ojalá existiera el despido libre en el sistema funcionarial y entonces acaba toda esta historia”
Ante este porcentaje de funcionarios que el alcalde de Ourense no ha querido detallar, propone que las administraciones puedan despedir a los funcionarios que no cumplen con sus funciones, en las mismas condiciones que el sector privado: “ojalá existiera el despido libre en el sistema funcionarial y entonces acaba toda esta historia”.
Ciertamente, el artículo 63 del Estatuto Básico del Empleado Público establece que se perderá la condición de funcionario de carrera por 5 motivos: la renuncia a la condición de funcionario, la pérdida de la nacionalidad, por jubilación, por sanción disciplinaria de separación del servicio que tuviere carácter firme y por pena principal o accesoria de inhabilitación absoluta o especial para cargo público.
Centrándonos en la separación del servicio por sanción disciplinaria, que es el único que puede acercarse al despido disciplinario, el artículo 95 de la misma norma establece cuáles son esas faltas muy graves que podrían llevar a esta separación. Entre ellas, por ejemplo, se encuentra “el abandono del servicio, así como no hacerse cargo voluntariamente de las tareas o funciones que tienen encomendadas” o “la adopción de acuerdos manifiestamente ilegales que causen perjuicio grave a la Administración o a los ciudadanos”.
Así pues, en la teoría, sí se puede cesar a un funcionario. Sin embargo, el alcalde de Ourense asegura que es “tremendamente difícil” porque “todo se cuestiona”. En este sentido, en el citado programa, afirmó que, si de él dependiera, despediría en torno al 30% de su plantilla de funcionarios “si fuera una empresa privada”. “Y lo digo siendo prudente”, agregaba.
El motivo, insiste, es que son “negligentes, tremendamente lentos y la función pública exige celeridad”, reiterando que despediría a muchos “por escaquearse y no cumplir”. “Se puede hacer pero es tan complicado que a veces no compensa los recursos”, apostilla.
“El hecho de que pidan lunes y viernes de teletrabajo ya te está diciendo que intenciones tienen”
Gonzalo Pérez Jácome, para apoyar su postura, también expuso el hecho de que los funcionarios siempre pidan los mismos días de teletrabajo: “el hecho de que pidan lunes y viernes de teletrabajo ya te está diciendo qué intenciones tienen, que intentan estirar el fin de semana. No es normal pedir de preferencia los lunes y los viernes, qué casualidad”.
Frente a este discurso, un funcionario, que también participó en el programa, respondió que se confunde “vaguería” con dos conceptos diferentes: la mala organización de la administración correspondiente y el avance en derechos laborales, detallando que los funcionarios siempre van “por delante” en cuanto a derechos se refiere.
El alcalde de Ourense, en la misma línea, protestó que “no puede haber tanta disparidad entre las condiciones laborales de la empresa privada y la pública”, denunciando además que el empleado público gana de media un 40% más, cuando “quien alimenta el país es la empresa privada”.
“No se puede premiar a los funcionarios, hay que premiar antes a la empresa privada que es la que mantiene viva y funcionando el país”, concluía.

