Logo de Huffpost

Harvard estudia 1.700 casos de niños con autismo y encuentra un patrón común en el trabajo de sus madres

Científicos de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins y de Harvard han analizado diferentes factores que afectan al Trastorno del Espectro Autista (TEA).

Una mujer soldado abraza a su hija
Imagen ilustrativa de una mujer militar abrazando a su hija |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:
whatsapp icon
Agregar NoticiasTrabajo en Google
Agrega NoticiasTrabajo a tus medios preferidos en Google

Un estudio realizado por los investigadores de la Escuela de Salud Pública Johns Hopkins(Maryland) y Harvard (Boston) ha encontrado una posible relación entre las profesiones ejercidas por las madres y una mayor probabilidad de que sus hijos sean diagnosticados con Trastorno del Espectro Autista (TEA).

La investigación ha sido publicada en la revista Occupational & Environmental y analizó 1.702 casos de niños nacidos entre los años 1973 y 2012 en Dinamarca a los que les habían realizado ya el diagnóstico de TEA. Fueron comparados con 108.532 controles emparejados por año de nacimiento y sexo, usando los datos del Registro Nacional de Pacientes de Dinamarca y del Fondo de Pensiones danés.

La intención era la de comprobar que el trabajo de las madres antes de la concepción, durante el embarazo o en los primeros años de vida podía ser decisivo y estar asociado a una mayor probabilidad de este trastorno.

Las madres que trabajaban en sectores con exposición a sustancias tóxicas, de combustión o altos niveles de estrés, contaban con más opciones de tener un hijo con autismo. 

En qué profesiones se observó más asociación

El estudio detectó mayores probabilidades de diagnóstico de TEA en hijos de mujeres que habían trabajado en transporte terrestre, administración pública y ocupaciones militares o de defensa, desde antes de la concepción hasta la infancia del niño. También se observaron asociaciones en ocupaciones judiciales y en trabajos militares o de defensa cuando el empleo se desempeñó un año antes de la concepción o durante el embarazo.

Los datos que publica la revista BMJ señalan que los empleos militares o de defensa, cuentan con un aumento del 59% de probabilidades de que los hijos fuesen diagnosticados con TEA. En el transporte terrestre, debido a la exposición a gases de escape y partículas contaminantes, la probabilidad subió un 24%. Las ocupaciones en el sector judicial también aparecen asociadas a una subida del 59%.

Las diferencias por sexo marcan asociaciones signficativas en los varones, cuando las madres habían trabajado en transporte terrestre o defensa. 

El estrés laboral es otro factor destacado

El estrés laboral es otro posible factor, y los autores han explicado que determinados trabajos de alta presión física o psicosocial pueden contribuir a la fatiga y malestar materno, afectando al neurodesarrollo infantil por medio de mecanismos como una mayos inflamación en el embarazo. 

El estrés prenatal ya se había constatado en otras ocasiones con más riesgo de TEA, por alteraciones en el eje hormonal del estrés o cambios en el flujo sanguíneo del útero así como una actividad más elevada en el sistema nervioso del feto.

A pesar de la relevancia de la investigación, los científicos aclaran de que es un estudio observacional. Esto quiere decir que se identifican asociaciones pero no se demuestra que una profesión cause autismo en los niños. Por parte de la publicación, también se avisa de que las ocupaciones se agruparon por categorías industriales, sin detallar la información del puesto en concreto, las tareas o el nivel de exposición de cada mujer. 

Hay otras variables que inciden en el TEA 

El TEA es un trastorno del neurodesarrollo complejo, en el que pueden intervenir factores genéticos, ambientales, familiares y biológicos. De hecho, los propios investigadores ajustaron los resultados teniendo en cuenta variables como la edad de la madre, antecedentes de trastornos neuropsiquiátricos, tabaquismo durante el embarazo y nivel socioeconómico. 

Tampoco todos los sectores con posible exposición ambiental mostraron una asociación significativa. El estudio no encontró una relación clara entre el TEA y el trabajo materno en agricultura, pese a la posible exposición a pesticidas. Además, asociaciones observadas inicialmente en sectores como transporte aéreo, industrias químicas o servicios de limpieza dejaron de ser significativas al ajustar por otros factores. 

Se analizaron diferentes momentos de la exposición

Los investigadores concluyen que las profesiones maternas con exposición frecuente a tóxicos, productos de combustión o altos niveles de estrés “podrían contribuir al riesgo neurodesarrollativo”. No obstante, señalan que hacen falta nuevos estudios que analicen exposiciones concretas de forma individual y combinada para determinar qué factores pesan más y en qué momento del desarrollo podrían tener mayor impacto.