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BME propone que de forma automática los trabajadores aporten a planes de empleo para garantizar las pensiones futuras

Bolsas y Mercados ha presentado un informe en el que defiende que los empleados entren por defecto en estos planes aunque podrán dejarlo voluntariamente o negarse.

Trabajadores en una oficina
Trabajadores en una oficina |Envato
Berta F. Quintanilla
Fecha de actualización:

Bolsas y Mercados Españoles (BME) ha propuesto un avance hacia el modelo de inscripción automática (autoenrolment) en los planes de pensiones de empleo que son instrumentos de ahorro a largo plazo que una empresa pone a servicio de sus trabajadores de modo que se complemente la pensión pública de jubilación. Esta medida garantiza el envejecimiento demográfico y asegura la suficiencia futura en las prestaciones de la Seguridad Social, en el caso español.

Tiene carácter complementario y lo que se pretende, según el informe al que ha tenido acceso Europa Press, es que se los empleados de una empresa accedan a este plan por defecto sin que esto suponga sustituir al sistema público de reparto que mantendría la función esencial de cohesión social. Esta propuesta estaría adaptada al sistema español, con aportaciones asumibles para las empresas y los trabajadores e incentivos.

Y ya que en nuestro país existen instrumentos similares como los planes de empleo simplificados o los fondos de pensiones de empleo de promoción pública, se extenderá la participación a colectivos que cuentan con un acceso limitado al ahorro. 

Los sistemas de pensiones de la Seguridad Social se sustentan en varios pilares, siendo el primero  la pensión pública, que se financia por las cotizaciones de los trabajadores y que garantizaría el cobro de una pensión mínima. Posteriormente están los planes de pensiones de empleo que están unidos a la relación entre empresa y trabajador y se basan en ingresos periódicos de los empleados y los empresarios y por último, el dinero que se haya ahorrado de cara a la jubilación.

Lo que hay que conseguir, como dicen los expertos, es que todos estos pilares funcionen de manera “equilibrada” de modo que se garantice “protección social, ahorro colectivo a largo plazo y una vía adicional de ahorro personal”.

España está a la cola en previsión social

Analizando la posición de España respecto a otros países, se parte de una posición atrasada en el desarrollo de los pilares complementarios de previsión social. En 2025, 3,13 millones de trabajadores estaban aportando dinero a planes de empleo, el 14,4% de los afiliados a la Seguridad Social.

Losa activos que gestionaban los pagadores de pensiones eran del 10,8% del PIB a cierre de 2024, alejado de la media del 32% de la Unión Europea y a gran distancia de países con sistemas multipilar como Dinamarca (206,4% del PIB), Islandia (191,3%), Canadá (157,9%) Estados Unidos (153,3%), Países Bajos (150,9%) o Australia (135,1%).

Por eso sería positivo que se pusiera en marcha el mecanismo de inscripción automática por el que los empleados que estén dados de alta contribuirán por defecto a estos planes de empleo y en caso de que no quieran hacerlo se darían de baja de modo voluntario. 

Se ha puesto como ejemplo a Reino Unido donde en 2012 comenzó a usarse este sistema, subiendo la participación de los trabajadores en los planes de pensiones desde el 47% que había en esa fecha hasta el 87% en 2024.

España, aseguran, “no puede abordar el crecimiento demográfico sólo desde la lógica del gasto público”, según los datos recogidos por los investigadores, el gasto en pensiones era del 13,1% del PIB en 2024 y se espera que en 2050 llegue al 17,3%. Esto va a coincidir con el tensionamiento demográfico que reducirá la ratio de ocupados por pensionista de los 2,1 actuales a 1,3 en 2050.

Interés compuesto y mejor rentabilidad para aumentar la pensión

La Bolsa ha ofrecido una rentabilidad media histórica en los últimos 120 años del 8,3% nominal anual en el que se incluyen los dividendos, traduciéndose en un rendimiento real cercano al 3% una vez que se ha descontado la inflación del 5,3%.

El BME concluye que el diseño del sistema debe conjugar la gestión profesional, diversificación, costes reducidos, transparencia, portabilidad y estrategias de inversión adaptadas a la etapa de la vida en la que esté cada uno.