Con el auge de la inteligencia artificial, son muchos los profesionales que han tenido que reinventarse para permanecer activos en el mercado laboral. Y no hablamos solo de aprender a usarla para seguir siendo competentes en el puesto, sino que en cada vez más casos la persona afectada ha tenido que cambiar totalmente de profesión.
Es el caso de Kristy Layden, de 45 años, que estaba cansada de abrir LinkedIn y ver cómo, al igual que ella, cada vez más personas habían sido despedidas. Residente en Frisco (Texas), era directora de comercio electrónico y logística en una gran cadena minorista hasta que su puesto fue suprimido a principios de 2025.
No fue la única de su red de contactos: “Se estaba convirtiendo en un tema recurrente”,, explica a ‘CNBC Make It’. “Si no era alguien a quien conociera directamente, había otras personas que publicaban sobre ello”, añade. Tras más de un año en desempleo, decidió dar un giro de 180 grados y volver a estudiar para ser enfermera.
Quería un trabajo que “no vaya a ser sustituido”
Layden escogió enfermería por dos razones: era una profesión que le atraía y de las pocas que considera que van a ser siempre demandadas en el mercado laboral. Además, quería olvidarse de la volatilidad que había estado sufriendo en el mundo empresarial, donde nunca se sintió cómoda.
Aun así, reconoce que su primera opción fue buscar algo similar pero, tras más de 250 solicitudes, no vio ningún resultado. “Recuerdo que al principio pensaba: ‘Si dentro de seis meses no tengo trabajo, es que algo va mal’. Y entonces pasaron los seis meses”, cuenta al citado medio.
Ante esta situación amplió su búsqueda e incluso acudió a programas de inteligencia artificial, pero estos no sabían filtrar sus intereses. Tras un año desempleada, se sentía frustrada: “¿Cómo es posible que esto esté pasando y que se prolongue tanto?”, asegurando que había momentos en los que no podía más, pero tenía que seguir intentándolo.
Tuvo que vender joyas para salir adelante
Para salir adelante mientras buscaba trabajo, Layden tuvo que pedir ayuda a sus padres y, además, vendió joyas y bolsos para obtener ingresos extra. También liquidó su plan de pensiones. En este punto, decidió dar un giro radical a su vida y estudiar enfermería, esperando ser enfermera anestesista o enfermera especializada en inyecciones estéticas, ya que le atrae ese mundo.
En su decisión también ha pesado el hecho de que, a su juicio, es un sector donde siempre va a haber empleo, siendo los puestos del ámbito sanitario los más seguros frente al riesgo de ser sustituidos por la inteligencia artificial.
“Estoy bastante segura de que lo que estoy pensando hacer no va a ser sustituido”, aseguró al respecto, indicando que cuando se trata de “poner agujas en la cara o anestesiar a alguien para una operación”, la gente quiere “que sea gente” quien lo haga.
“Estoy empezando desde cero y ya no soy joven”
Ha sido este agosto cuando ha empezado sus estudios, de manera online, y se siente ilusionada ante este nuevo proyecto. Para poder pagarlo, ha solicitado un préstamo, aunque su familia también ha ayudado con la matrícula. Igualmente, está buscando algún empleo a tiempo parcial para cubrir otros gastos.
Según sus cálculos, podrá terminar los estudios en dos años y espera que pueda ya trabajar como enfermera hasta que se jubile. Un objetivo que, reconoce, no va a ser fácil: “Estoy empezando desde cero, y ya no soy joven. Va a ser un camino bastante largo”, concluye.

