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El Banco de España avisa que la sobrecotización del subsidio para mayores de 52 años desincentiva volver a trabajar

De los beneficiarios de esta ayuda que no trabajaron en 2021, solo un 8,9% consiguió volver al trabajo al menos un día en 2022.

Personas en la entrada de una oficina de prestaciones del SEPE
Personas en la entrada de una oficina de prestaciones del SEPE |Europa Press
Esperanza Murcia
Fecha de actualización:

El Banco de España ha advertido de que el actual diseño del subsidio de desempleo para mayores de 52 años está frenando la reincorporación laboral de sus beneficiarios. En concreto, culpan a la “sobrecotización” (el mecanismo por el cual el Estado cotiza a la Seguridad Social por el 125% del salario mínimo interprofesional mientras se percibe la ayuda) como una “parte relevante del desincentivo a la reincorporación al empleo”. 

Lo ha expuesto en su Informe Anual de 2025, donde señalan que apenas un 8,9% de los beneficiarios consiguieron trabajar al menos un día al año siguiente. Ante esta situación, la institución apunta que eliminar este desajuste en la cotización aumentaría la probabilidad de reincorporarse en el mercado laboral, especialmente en el caso de las mujeres.

Las ventajas del subsidio para mayores de 52 años

El subsidio para mayores de 52 años permite cobrar una ayuda equivalente al 80% del Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples (IPREM), que este 2026 ascendería a 480 euros mensuales en 12 pagas, cuando se está desempleado, se han cumplido los 52 años y se ha agotado la prestación contributiva por desempleo.

Este se cobra de manera indefinida desde su concesión hasta la edad de jubilación y es el Servicio Público de Empleo Estatal (SEPE) el que se hace cargo de la cotización de cara a la pensión de jubilación. 

Tal y como recuerda el Banco de España, nació en 1984 con el objetivo de ayudar a los trabajadores sénior ante posibles pérdidas de su empleo, a la vez que se facilitaba el acceso de los jóvenes a los puestos de trabajo vacantes en un momento en que su tasa de paro permanecía en niveles muy altos.

Desde su introducción, ha sufrido distintos cambios, como en lo que se refiere a su cuantía, la edad de acceso y la base de cotización. En el primer caso, la edad mínima se redujo hasta los 52 años en 1989, se volvió a elevar a 55 en 2012 y finalmente retornó a los 52 años en 2019. 

En cuanto a la base de cotización, en un inicio era del 100% del salario mínimo interprofesional (SMI), pero, tras la creación del IPREM en 2004, la cuantía de la prestación (asociada al IPREM) y la base de cotización (ligada al SMI) comenzaron a divergir. Adicionalmente, en 2007 se incrementó la cotización hasta el 125 % del SMI, cifra que regresó al 100% en 2012 y de nuevo al 125% en 2019. 

Sin embargo, tanto la duración indefinida como la cotización por jubilación a cargo del SEPE se han mantenido, a pesar de las diferencias entre las circunstancias en las que se introdujo el subsidio por primera vez y las actuales: estas últimas, según la institución, vienen precedidas de una expansión económica prolongada y registran tasas de paro de los mayores de 55 años que repuntaron con intensidad tras la crisis financiera y que no han terminado de retroceder desde entonces. 

“Esta coyuntura puede afectar negativamente a los incentivos a la reincorporación laboral de los beneficiarios de este subsidio”, señala el Banco de España. En este sentido, de entre los beneficiarios que no trabajaron en 2021, solo un 8,9% consiguió volver al trabajo al menos un día en 2022, cifra muy inferior al 29,9 % que se observa para las prestaciones contributivas por desempleo. Esta “reducida” probabilidad de reempleo se prolonga en el tiempo, de forma que la mayor parte (55 %) de los perceptores del subsidio en 2024 habían empezado a cobrarlo antes de los 55 años.

Al mismo tiempo, la entidad explica que la probabilidad de reempleo depende de otros factores socioeconómicos, sobre todo de la existencia de otras rentas en el hogar ajenas al perceptor, que reduce los incentivos a la reincorporación. Además, las personas de mayor edad, más cercanas a la jubilación, tienen también menores probabilidades de volver al empleo, al igual que las mujeres. 

La cotización del subsidio, freno para la reinserción laboral

El Banco de España reitera que el diseño del subsidio de desempleo para mayores de 52 años tiene un impacto directo y causal en las tasas de reincorporación al mercado laboral. Aunque, hasta el momento se había estudiado el requisito de la edad, el de la cotización no se ha analizado en profundidad, que es lo que abordan en su informe anual.

La institución explica que los cambios normativos aprobados a lo largo del tiempo permiten estudiar su impacto. Hasta 2004, la cuantía del subsidio era del 80% del SMI, mientras que el valor por el que se cotizaba era del 100% del SMI, lo que daba una ratio de sobrecotización de 1,25 veces el importe de la ayuda.

A partir de ese año, tras la creación del IPREM, la ratio de sobrecotización aumentó “de forma significativa”, reflejando el mayor avance del SMI respecto al IPREM y el incremento de la cotización hasta el 125% del SMI. Estas variaciones en la cotización asociada no observadas en la cuantía del subsidio, según la entidad, permiten estimar diferencialmente el efecto de la sobrecotización sobre la probabilidad de reentrada al empleo.

Para evaluar el impacto de esta sobrecotización, la entidad usa un modelo de microsimulación, apuntando que si se rebajase la cotización para equipararla al 80% del IPREM, la probabilidad de reentrada al empleo de los beneficiarios aumentaría. Este incremento sería especialmente intenso entre las mujeres, llegando a duplicar las posibilidades de volver al mercado laboral en años recientes.

“Una parte relevante del desincentivo a la reincorporación al empleo que genera el subsidio de desempleo para mayores de 52/55 años estaría asociado a la sobrecotización que conlleva esta prestación”, recoge el estudio.

No obstante, el mismo Banco de España avisa de tomar estas conclusiones con cautela, ya que los datos que permiten separar el efecto de la sobrecotización del resto de las características del subsidio proceden exclusivamente de las variaciones del SMI independientes del IPREM, así como de los cambios de base de cotización entre el 100% y el 125% del SMI. 

“Estas variaciones son de una magnitud reducida en comparación con las diferencias entre individuos en la ratio de reemplazamiento, lo que dificulta una estimación precisa del efecto aislado de la sobrecotización. En consecuencia, parte de los efectos de sobrecotización estimados en este ejercicio podrían estar en realidad asociados a otras características de este subsidio, como, por ejemplo, su duración indefinida”, concluyen.