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Un estudio apunta que la nicotina modifica mecanismos vinculados a la memoria, mientras persisten ideas erróneas sobre sus riesgos

La combustión sigue siendo el principal foco de riesgo sanitario asociado al tabaquismo.

hombre fumando tabaco
Un estudio apunta que la nicotina modifica mecanismos vinculados a la memoria, mientras persisten ideas erróneas sobre sus riesgos |Europa Press
Icíar Carballo
Fecha de actualización:

La nicotina sigue siendo una de las sustancias más controvertidas del ámbito de la salud pública. Aunque existe un amplio consenso científico en que es la responsable de la dependencia al tabaco, todavía hay confusión sobre su papel en las enfermedades asociadas al tabaquismo, cuyo principal origen se encuentra en los compuestos tóxicos generados por la combustión.

Un estudio publicado en la revista científica ‘Nicotine & Tobacco Research’ apunta que la nicotina produce un aumento temporal de los niveles del factor neurotrófico derivado del cerebro (BDNF), una proteína implicada en la plasticidad neuronal, el aprendizaje y la memoria, y que ese efecto se asocia a una mejora del rendimiento en determinadas pruebas de memoria realizadas tanto en humanos como en animales.

Un estudio de la nicotina observa efectos en la memoria

El trabajo ha evaluado a participantes que consumieron cigarrillos convencionales y productos de tabaco calentado mediante pruebas de memoria tipo N-back, además de desarrollar experimentos en animales para analizar los cambios en los niveles de BDNF y, según los autores, la exposición a nicotina incrementó los niveles de esta proteína, tanto en sangre como en el hipocampo de forma dependiente de la dosis, además de mejorar el rendimiento en pruebas de memoria espacial

De hecho, cuando los participantes interrumpieron la administración de nicotina durante periodos prolongados, los niveles de BDNF y el rendimiento cognitivo descendieron. Asimismo, el bloqueo farmacológico o la eliminación genética del receptor ‘α7 nAChR’ hizo desaparecer estos efectos.

Sin embargo, los investigadores insisten en que estos hallazgos describen un mecanismo neurobiológico y no implican que la nicotina pueda considerarse beneficiosa para la salud, recordando que el tabaquismo sigue asociado a un amplio abanico de enfermedades graves y que la nicotina mantiene un elevado potencial adictivo.

La confusión sobre la nicotina llega también a los profesionales sanitarios

El estudio coincide, además, con otra investigación realizada entre 598 profesionales sanitarios estadounidenses en la que se detectaron importantes errores de percepción sobre los efectos de la nicotina. 

Aunque el 91,5% de los encuestados identificó correctamente que esta sustancia es la responsable de la dependencia al tabaco, el 25,9% consideró erróneamente que es la principal causa del cáncer relacionado con el tabaquismo, y el 42,8% atribuyó a la nicotina la mayor parte del riesgo cardiovascular asociado al consumo de cigarrillos, según los resultados publicados por sus autores.

La encuesta también reflejó que solo 1 de cada 5 profesionales consultados consideraba que los cigarrillos electrónicos eran menos perjudiciales que los cigarrillos convencionales, algo que los investigadores relacionan con un menor conocimiento sobre los diferentes riesgos asociados a los productos que contienen nicotina.

En este contexto, distintas revisiones científicas y organismos de salud pública coinciden en que los cigarrillos electrónicos regulados exponen a los usuarios a un número muy inferior de sustancias tóxicas que los cigarrillos combustibles, aunque no están exentos de riesgos y su uso se recomienda solo como alternativa para fumadores adultos que no consiguen dejar el tabaco por otras vías. De hecho, el Servicio Nacional de Salud (NHS) del Reino Unido los incluye entre las herramientas para abandonar el tabaco y sostiene que vapear es menos perjudicial que fumar, aunque insiste en que no deben ser utilizados por personas que no fuman ni tampoco por menores de edad. 

Dependencia y combustión: dos conceptos distintos 

Así, diversos organismos científicos distinguen entre los efectos propios de la nicotina, principalmente relacionados con la dependencia y otros efectos fisiológicos, y el daño causado por la combustión del tabaco, responsable de la exposición a miles de sustancias tóxicas y carcinógenas presentes en el humo. Esa diferenciación constituye uno de los ejes del debate científico sobre las estrategias de reducción del daño, aunque existen discrepancias sobre el papel que deben desempeñar otros productos con nicotina en las políticas de control del tabaquismo.

Los autores de ambos trabajos sostienen que mejorar la formación de los profesionales sanitarios sobre estos aspectos podría favorecer un asesoramiento más ajustado a la evidencia disponible. Al mismo tiempo, subrayan que el objetivo prioritario desde el punto de vista de la salud pública sigue siendo reducir el consumo de cigarrillos combustibles, cuya relación con el cáncer, las enfermedades cardiovasculares y las patologías respiratorias está ampliamente documentada.