Franz (86 años) ahorraba cuatro euros al día para viajar a Gran Canaria, una estafadora le dejó sin billete y viajó gracias a donaciones de desconocidos

El jubilado llevaba más de 50 años celebrando sus cumpleaños en la isla, donde finalmente murió un año después de que le engañaron con la compra de los vuelos.

Un hombre mayor soplando las velas de su cumpleaños, para ilustrar la información. |Envato
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Renter Franz cumplió 86 años y, antes de morir, pudo tener el mejor regalo que jamás había imaginado. Durante varios años, guardaba todos los días cuatro euros para poder cumplir su sueño, que era el de regresar a Gran Canaria a ver a los amigos que hizo en su juventud, ya que trabajó allí de cocinero. 

Vivía en Múnich pero, cuando se jubiló, decidió apartar a diario una cantidad mínima de la pensión para poder regresar a Maspalomas. Precisamente a este lugar era donde siempre volvía para celebrar sus fiestas de cumpleaños y aquella vez no iba a ser menos. Por eso, pagó el vuelo pero la propietaria de la agencia de viajes no realizó la reserva y en su lugar, le dio un billete falso como informa Bild.

Su historia traspasó las fronteras de medio mundo en el mes de abril de 2025 cuando el jubilado, al darse cuenta, lo contó a un periodista que trabajaba en uno de los medios más leídos del país. Tenía miedo, aseguraba, de perder tanto su dinero como unas vacaciones que eran muy especiales para él.

Durante sus primeros pasos en el mercado laboral, Franz trabajó en España como cocinero en un restaurante canario. Desde entonces, tomó la costumbre de viajar a la isla cada cumpleaños y aunque la pensión que estaba cobrando no era demasiado alta, hacía el esfuerzo mensual de apartar pequeñas cantidades. 

Los lectores de Bild decidieron ayudarle

Cuando Franz se quedó sin billete al ser estafado, uno de los medios más leídos en Alemania se hizo eco de su historia. Entonces, se desencadenó una ola de solidaridad que sorprendió a miles de personas. Los lectores de este periódico arrancaron una campaña parecida a un crowdfunding para pagar el viaje a Franz.

Dos de ellos, Steffen Winkels y su mujer Alina, aportaron 400 euros y Anna Maria Ferchichi, pareja de un conocido rapero llamado Bushido, quiso colaborar como fuera para que el jubilado pudiera hacer realidad su sueño.

Además, Franz era un amante del fútbol y su equipo preferido, al que llevaba toda la vida siguiendo, el 1860 Múnich realizó una importante donación. “Aquello me emocionó muchísimo”, declaró.

Cuando terminó esta campaña, contaron el dinero y gracias a esto pudo viajar a Gran Canaria y soplar las 85 velas en la isla. Uno de sus mejores amigos, Mario, se encargó de organizar la fiesta y fue en el Café Susi. “Fue el cumpleaños más bonito de mi vida”, dijo después del evento. 

Sobraba dinero que guardó para el año siguiente

Una vez finalizada la fiesta, Franz contó el dinero que había quedado de las donaciones y decidió guardarlo para repetir el viaje al año siguiente. Esta vez, al comprar el billete de avión, no le estafaron y pudo volver al que siempre ha considerado “mi segundo hogar”. 

Fue su 86 cumpleaños y el último ya que murió meses más tarde. Vivía solo y por eso le daba una importancia vital a sus amigos. Para él eran como su familia. Reconoció que Gran Canaria era “uno de los lugares más importantes de mi vida donde he pasado los mejores momentos y donde prometí volver año tras año durante más de cinco décadas”.

La noche anterior a tomar el vuelo que debía llevarlo de vuelta a casa se sintió mal y tuvo que ser hospitalizado en Maspalomas. Como explicaron sus amigos canarios, allí estuvo 10 días y murió por acumulación de líquido en los pulmones.

Poco antes de morir se hizo una fotografía que mandó al periódico alemán que le había hecho famoso. Luego, falleció “tranquilo” según la información publicada. Sus amigos apuntaron a que el fallecimiento fue “como él habría querido”.

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