Tesla ha publicado nueve ofertas de empleo en Taiwán dirigidas a ingenieros de semiconductores con experiencia contrastada en procesos de fabricación avanzada, según la información adelantada por Reuters y recogida por la prensa técnica internacional. Los anuncios, fechados en las últimas semanas, piden más de cinco años de trayectoria en nodos inferiores a 7 nanómetros y clase 2 nanómetros, el escalón más alto de la industria y el territorio donde hoy compiten únicamente TSMC, Samsung Foundry e Intel Foundry.
Los textos describen el destino de esas contrataciones como una “fábrica de semiconductores verticalmente integrada”, el formato Terafab, empresa conjunta anunciada el 21 de marzo por Elon Musk entre Tesla, SpaceX y xAI, compañía esta última que se sumó oficialmente al consorcio el 7 de abril.
La inversión inicial comprometida para el proyecto se sitúa entre 20.000 y 25.000 millones de dólares y el objetivo declarado es producir un teravatio de capacidad computacional de IA al año desde la fábrica piloto prevista en el Campus Norte de Giga Texas, en Austin, con arranque de producción de silicio estimado para 2029.
La campaña de contratación se desarrolla en territorio sensible. Taiwán concentra más del 60% de la fabricación mundial de chips por contrato y TSMC es el mayor empleador del sector en la isla, además de la referencia tecnológica en los nodos punteros a los que apunta Terafab.
El anuncio simultáneo de nueve puestos con los requisitos técnicos más exigentes del mercado ha sido interpretado en Taipéi como un movimiento ofensivo sobre el capital humano del país, en una isla que en los últimos dos años ha reforzado mecanismos de retención salarial y fidelización interna para blindarse frente a ofertas estadounidenses.
Contactos en paralelo con los tres grandes proveedores de equipos
El departamento de Terafab no solo busca ingenieros. En las mismas semanas, según Bloomberg, personal de la empresa conjunta ha contactado con Applied Materials, Tokyo Electron y Lam Research para solicitar presupuestos y plazos de entrega de una lista amplia de equipamiento, desde fotomáscaras y grabadores hasta sistemas de deposición y equipos de prueba.
Los proveedores han recibido peticiones de estimaciones rápidas con especificaciones técnicas mínimas, un patrón que una de las fuentes consultadas describió como un intento de avanzar “a un ritmo acelerado” incluso antes de tener cerradas las arquitecturas definitivas.
La combinación de ofertas laborales en Taiwán y solicitud simultánea a los tres proveedores estadounidenses y japoneses de equipamiento de fabricación indica que el calendario interno de Terafab es más corto que el que acepta el resto del sector.
Recordemos que el propio Musk presentó Terafab el 21 de marzo en la Central Eléctrica Seaholm de Austin con una frase que marcó el tono del proyecto, "el ejercicio de fabricación de chips más épico de la historia, sin lugar a dudas”. El objetivo de un teravatio al año supone multiplicar por órdenes de magnitud la producción actual de aceleradores de IA del planeta y equivaldría, en capacidad bruta, a ponerse por encima del conjunto de la oferta combinada de Nvidia, AMD e Intel.
La industria responde con cautela y aritmética
La reacción oficial de la industria ha llegado con la advertencia de C.C. Wei, consejero delegado de TSMC. “No hay atajos en el negocio de las fundiciones”, declaró Wei, recordando que una nueva fábrica de semiconductores avanzados tarda entre dos y tres años en construirse y otros uno o dos años adicionales en alcanzar el ritmo de producción previsto. El mensaje, pronunciado sin citar a Terafab, ha sido interpretado como una respuesta directa al calendario de 2029 que maneja el proyecto de Musk.
Los analistas de Bernstein, liderados por Stacy Rasgon, han puesto cifras al problema. Según sus estimaciones, cumplir la visión completa de un teravatio anual requeriría entre 5 y 13 billones de dólares de inversión de capital, cantidad equivalente a financiar entre 140 y 360 nuevas fábricas de semiconductores avanzados. La inversión inicial de 20.000 a 25.000 millones comprometida por Musk cubriría apenas la planta piloto. Samsung también se ha acercado al proyecto, pero su propuesta ha sido ampliar la capacidad de su próxima instalación en Taylor (Texas) para atender pedidos de Tesla, en lugar de integrarse directamente en Terafab como socio industrial.
Para el sector europeo, que tramita los fondos de la Chips Act de la Unión Europea por valor de 43.000 millones de euros y en el caso español gestiona el PERTE Chip para captar fabricación avanzada, el movimiento de Terafab tensiona un mercado de talento ya escaso. La Asociación Europea de la Industria de Semiconductores lleva dos años alertando de que la escasez de ingenieros con experiencia real en nodos por debajo de 7 nanómetros es el principal cuello de botella para cumplir los objetivos de autosuficiencia europeos.