Cuando hablamos de trasplantes, solemos pensar en quirófanos, médicos y pacientes, pero pocas veces en todo lo que ocurre entre la donación y la operación. En ese tiempo se activa una cadena contrarreloj en la que participan hospitales, ambulancias, aeropuertos, controladores y pilotos. Cada minuto cuenta, porque los órganos tienen un tiempo limitado de conservación fuera del cuerpo, por lo que, cuando el traslado debe hacerse por aire, estos vuelos funcionan como una emergencia sanitaria más.
Luis Miñano es piloto especializado en emergencias y director general de European Flyers, y lleva 25 años transportando órganos para trasplantes. Su trabajo consiste en activar vuelos en muy poco tiempo para llevar un órgano de un hospital a otro o, en algunos casos, trasladar también al equipo sanitario que viaja.
La ‘ambulancia del aire’ para transportar órganos
“Nosotros tenemos la posibilidad de organizar vuelos en tiempos cortos, dentro de un área de emergencias, como si fuéramos una ambulancia terrestre”, explica Luis, según recoge ‘Telecinco’. En este sentido, funcionaría igual que una ambulancia en carretera, ya que, del mismo modo que estos vehículos tienen prioridad de paso en una emergencia, los aviones que transportan órganos también la tienen en el aire.
Además, asegura que esta prioridad empieza desde el plan de vuelo. Según Luis, cuando se trata de un traslado de órganos, el vuelo se tramita con estatus de emergencia, lo que permite tener prioridad para despegar, utilizar rutas más directas, evitar demoras y aterrizar cuanto antes. Incluso, si un aeropuerto no está en horario operativo, puede abrirse para atender el servicio.
Rapidez y coordinación
La rapidez es clave porque los órganos tienen un tiempo limitado de conservación. Cuanto menos tarde el traslado, menor es el riesgo de deterioro y más posibilidades hay de que el trasplante salga adelante. Por eso la coordinación entre hospitales, ambulancias, aeropuertos, controladores y pilotos es fundamental.
“Hay que poner en valor que la coordinación es absoluta”, señala. Desde que la ambulancia llega al aeropuerto hasta que el avión despega, todo está organizado para que no haya retrasos innecesarios. La ruta, el nivel de vuelo y la aproximación al aeropuerto de destino se ajustan para ganar tiempo sin comprometer la seguridad.
“Es una gran responsabilidad, pero es nuestro trabajo, lo sabemos hacer de forma coordinada, estandarizada y sin salirnos del procedimiento, a una velocidad mayor o menor. En todo momento cumplimos las medidas de seguridad."
Después de 25 años, Luis no sabe cuántas vidas ha ayudado a salvar, pero sí tiene claro que es una de las partes más gratificantes de su profesión. “No es algo que haces por trabajo o por dinero, sino porque estás contribuyendo a una gran necesidad por vocación”, concluye.
España es uno de los países de referencia en trasplantes. Según los últimos datos de la Organización Nacional de Trasplantes, citados en su Balance de Actividad de Donación y Trasplante de Órganos, en 2025 se realizaron 6.335 trasplantes, mientras que 2.547 personas donaron sus órganos tras fallecer. Además, en 2024 se trasladaron 1.159 órganos por vía aérea, el 70% de ellos en vuelos chárter.