Ser piloto de avión no es una profesión a la que se llegue de un día para otro. Detrás hay años de preparación, muchas horas de vuelo, exámenes teóricos y una formación muy exigente antes de poder sentarse en la cabina de un avión comercial. Por eso llama la atención el caso de Lou Rigazio, una joven originaria de Carcasona (Francia) que, con solo 21 años, ya vuela por Europa a bordo de un Airbus A320.
Nacida en 2005 y criada entre Francia y España, Lou completó el bachillerato científico en Barcelona y después se trasladó a Jerez, en Andalucía, para formarse en la FTE, una escuela de aviación muy reconocida dentro del sector. “Es una escuela muy conocida en la industria de la aviación; todas las empresas envían allí a sus cadetes”, afirma la joven, según publica France 3.
Su relación con la aviación empezó desde muy pequeña, y es que Lou creció rodeada de aviones y de familiares vinculados a este sector. “Estaba inmersa en ella, acompañaba muy a menudo a mis padres en los viajes y pasaba mucho tiempo en la cabina”, explica.
Una vocación que le viene de familia
La joven explica que la aviación siempre estuvo muy presente en su casa. “Mis abuelos eran pilotos, mis padres lo son, y mis primos son todos auxiliares de vuelo, azafatos o pilotos”. Por eso, reconoce que desde fuera puede parecer un camino casi natural, aunque insiste en que la decisión fue suya.
“Mi familia influyó en mi decisión, pero siempre me dejaron hacer lo que quería; no sentí ninguna presión al respecto. Cuando tuve la opción, fue obvio: es una profesión que me parece increíble”, explica.
Tras 18 meses de formación, 13 exámenes teóricos y 160 horas de vuelo, llegó el momento de ponerse a los mandos de un avión con pasajeros. “Recuerdo mi primer vuelo con pasajeros; fue increíble, con un poco de aprensión, por supuesto, pero nos habíamos entrenado tanto para ello, somos como máquinas”, confiesa.
Lou asegura que nunca lo vio como un objetivo imposible. “No era un sueño inalcanzable; siempre me dijeron que podía lograrlo. Para mí, era algo común, todos a mi alrededor lo hacen, pero no soy una excepción; digamos que todo se alineó para que me convirtiera en piloto a mi edad”.
Suele ser la más joven de la cabina
Por su edad, Lou suele llamar la atención dentro de la cabina, y es que lo habitual es que sus compañeros siempre tengan muchos más años de experiencia que ella, algo que, lejos de ver como un problema, considera una oportunidad para aprender. “Siempre soy la más joven en la cabina, vuelo con gente de entre 40 y 60 años, tienen más experiencia que yo, es muy enriquecedor”.
Ahora, ya como piloto, reconoce que la sensación de haber alcanzado su meta es muy intensa. “Es la consecución de un objetivo, estoy realmente muy feliz de estar viviendo esto”, asegura.
Lo que más disfruta de su trabajo no es solo pilotar, sino también esos momentos de calma durante el vuelo. “Lo que más me gusta de mi trabajo es la tranquilidad de un crucero; me encanta detenerme un instante para contemplar el horizonte, observar las ciudades. Si tenemos la suerte de presenciar un hermoso amanecer o atardecer, es la oficina más bonita del mundo”.
Después de su etapa en Volotea, la joven piloto se prepara ahora para dar un nuevo paso profesional y cambiar de compañía, aunque ha preferido no revelar el nombre hasta que esté confirmado oficialmente. Su objetivo, por ahora, es seguir creciendo en una profesión que siempre tuvo cerca y que ha terminado convirtiendo en su forma de vida.