Las altas temperaturas están obligando a países como Japón a buscar nuevas fórmulas para proteger a la población y adaptar los lugares de trabajo. Desde cambios en la vestimenta hasta dispositivos de refrigeración, el país asiático está convirtiendo la lucha contra el calor en un campo de innovación.
Así, Japón está incorporando nuevas soluciones para hacer frente a unos veranos cada vez más extremos. Una de las más llamativas es una cabina individual de refrigeración, que ha sido bautizada como “nevera humana”, diseñada para reducir rápidamente el calor de quienes trabajan expuestos a las altas temperaturas.
El dispositivo, que está pensado para fábricas, obras, instalaciones deportivas y otros espacios donde resulta difícil mantener una climatización constante, mantiene su interior a unos 15 grados y dirige un flujo de aire de aproximadamente 5 grados hacia la cabeza, el cuello, los hombros y la espalda, rebajando así la sensación de calor en pocos minutos y ofreciendo un alivio al trabajador que permanece dentro tras una larga jornada en ambientes calurosos.
Y aunque la nevera humana supone una revolución dentro del mundo laboral, de momento es una solución limitada a determinados entornos y no sustituye las medidas de prevención frente a un golpe de calor, pero su aparición muestra hasta qué punto las altas temperaturas están modificando la tecnología, la organización del trabajo y hasta la manera de vestir en Japón.
Nuevas medidas para proteger a los trabajadores del calor
En las calles japonesas ya son habituales los chalecos con ventiladores incorporados, los collares refrigerantes, los pequeños ventiladores portátiles y los sprays refrescantes. Unos dispositivos que se han convertido en una imagen cada vez más común durante los meses de verano.
Y la adaptación también está llegando a las oficinas. El Gobierno Metropolitano de Tokio ha impulsado la campaña ‘Cool Biz’, una iniciativa que nació en 2005 para reducir el consumo energético asociado al aire acondicionado y facilitar la adaptación al calor, que anima a flexibilizar el tradicional código de vestimenta laboral y a sustituir los trajes y las corbatas por prendas más ligeras.
De hecho, en algunos centros de trabajo, esta norma ha permitido incluso el uso de bermudas, camisetas o zapatillas deportivas, algo que supone un gran cambio en un país donde durante décadas la formalidad en la vestimenta ha formado parte de la cultura empresarial.