La Policía Nacional ha detenido a un hostelero por, supuestamente, explotar a varios de sus trabajadores, a quienes obligaba a realizar jornadas de hasta 12 horas diarias por un salario que apenas llegaba a los 1.000 euros mensuales. Fue el pasado verano cuando los agentes, pertenecientes a la Brigada Provincial de Extranjería y Fronteras, descubrieron que uno de sus empleados se encontraba en situación irregular.
Ya entonces, tal y como recoge Europa Press, la Inspección de Trabajo y Seguridad Social le sancionó con una multa de 10.000 euros. Este verano la Policía ha comprobado que el mismo empresario tenía a dos personas más trabajando en situación irregular en el mismo restaurante y a una tercera en un nuevo negocio.
Además de no contar con un contrato de trabajo, las condiciones laborales a las que estaban sometidos vulneraban los derechos de los trabajadores en cuanto a las jornadas diarias, los días de descanso, las vacaciones así como el salario que percibían.
Solo cuando podían descansaban un día a la semana
Según han manifestado los trabajadores, realizaban una jornada de 12 horas diarias, a veces en horario nocturno, y solo cuando podían descansaban un día a la semana. Además, nunca habían tenido vacaciones.
A pesar de todo ello, su salario apenas llegaba a los 1.000 euros, explicando los afectados que lo aceptaban porque necesitaban ayudar económicamente a sus familias, que se encontraban en sus países de origen.
Debido a todas estas circunstancias, el empresario ha sido detenido como supuesto autor de un delito contra los derechos de los trabajadores.