Si hay un sector donde más se nota la falta de relevo generacional es el de la construcción, un oficio duro, físico y tradicional que cada vez atrae a menos jóvenes, pero que sigue siendo imprescindible en una época en la que precisamente no sobran las viviendas. Ante esa falta de mano de obra, cada vez son más los trabajadores migrantes que ocupan estos puestos en la obra, como ocurre con Martín, un albañil colombiano cuya historia refleja una realidad cada vez más habitual en España.
Los datos más recientes así lo muestran. En abril de 2026, la Seguridad Social registró un nuevo récord de afiliados extranjeros, con 3.248.247 trabajadores de media, el 14,7% del total de cotizantes, y Colombia, precisamente, ya es el tercer país con más afiliados en España, con 275.695 personas. A esto se suma que la construcción sigue creando empleo, como demuestran los últimos datos de la EPA, que indican que el sector sumó 17.500 ocupados y redujo el paro en 11.700 personas, una muestra de que sigue habiendo trabajo, aunque no siempre trabajadores suficientes para cubrirlo.
Un caso más de albañil inmigrante
El caso de Martín, que vive en un pequeño pueblo de Toledo (Camarena), es solo uno más de los cientos de trabajadores provenientes de otros países que rellenan los huecos que los jóvenes españoles no quieren ocupar en las empresa de construcción del país.
En un reciente vídeo de ‘La Blue Kombi’ publicado en su canal de Youtube, ha compartido su situación este inmigrante que no dudó en trabajar en un sector tan duro como la construcción. "Ahora mismo estoy trabajando en una obra", dice con alegría sobre un trabajo que consiguió gracias a que "un amigo me ayudó a entrar y estamos dándole".
Cobra 60 euros al día en la obra
Sobre su situación laboral, añadía que "el tema del trabajo aquí es relativo, puede haber o no. Vamos dándole. Aquí nos pagan por día, gano unos 60 euros diarios en la construcción. Me alcanza", explica el colombiano, dejando claro que con ese sueldo puede vivir tranquilo.
También expresaba su satisfacción por la vida en su nuevo entorno: "La vida aquí es muy tranquila. En Madrid hay mucho más movimiento. Es más tranquila la vida. La gente es muy amable y sociable. Para mis niñas es mucho más tranquilo, pueden salir a caminar a la plaza".
Gracias a su llegada y la de otros trabajadores extranjeros, se han podido cubrir empleos que muchos españoles han dejado o para los que ya no existe relevo generacional, como los de albañil, carpintero, panadero y electricista.
La inmigración no solo ha ayudado a sostener la actividad del sector, sino que ha aportado diversidad cultural y nuevas formas de trabajo dentro de las cuadrillas de obra.
No obstante, la integración de estos trabajadores no está libre de dificultades: muchos realizan labores exigentes bajo condiciones duras y, en ocasiones, con una mayor precariedad que la media del sector.
En conclusión, las personas inmigrantes han pasado de ser una respuesta temporal a convertirse en una pieza fundamental y estable para el porvenir de la construcción en España.