La economía española avanzó un 0,6% entre enero y marzo, dos décimas por debajo del cierre de 2025, según el avance de la Contabilidad Nacional publicado este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Esa cifra mide el crecimiento intertrimestral, es decir, lo que ha cambiado el PIB respecto al cuarto trimestre del año pasado. La caída de las exportaciones tras el estallido de la guerra en Irán explica el frenazo, mientras el consumo de los hogares y la inversión sostienen la actividad.
En tasa interanual, el PIB acelera una décima hasta el 2,7%, una décima por encima del 2,6% con el que cerró el cuarto trimestre en comparación con al mismo periodo de 2024. Esa lectura sitúa a España como una de las economías que más crecen en la zona euro, aunque los datos de empleo y comercio exterior apuntan a un cambio de ciclo.
El frenazo del sector exterior
Las exportaciones de bienes y servicios cayeron un 0,5% intertrimestral, frente al avance del 0,7% del cuarto trimestre de 2025. Las importaciones también se desplomaron un 1,2% después de subir un 1,2% en el periodo anterior.
El conflicto en Irán, que estalló el 28 de febrero, ha disparado los precios del petróleo un 50% y los del gas natural más de un 60% en apenas dos meses. El cierre de facto del estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del comercio mundial de crudo, ha alterado el tablero geopolítico y golpeado la facturación exterior española.
El Banco de España describe el episodio como un choque de incertidumbre “especialmente elevada”. El supervisor calcula que el impacto del coste energético resta cuatro décimas al PIB. El paquete de ayudas fiscales aprobado por el Gobierno el pasado 20 de marzo compensa parte del golpe con tres décimas adicionales de crecimiento.
La inversión, que venía creciendo a un 2,1% trimestral en el cierre de 2025, frenó hasta el 0,4% en este arranque de año. La construcción de vivienda nueva se evaporó del 2,8% al 0,3% por la escasez de oferta y el endurecimiento de las condiciones financieras. La única partida de inversión que repuntó fue la de maquinaria y armamento, con un 1,5%, al calor de los planes de gasto militar del Ejecutivo.
El paro repunta al 10,8% y caen las horas trabajadas
La tasa de paro de la EPA del primer trimestre subió al 10,8%, según los datos publicados esta misma semana, y el ritmo de creación de empleo se desaceleró respecto al año pasado. El número de personas ocupadas avanzó solo un 0,3% intertrimestral, frente al 0,8% del cierre de 2025.
Las horas trabajadas en el conjunto de la economía bajaron un 0,3% trimestral, en contraste con el alza del 1% del periodo anterior. La productividad por hora, en cambio, repuntó un 1% trimestral, su mejor dato desde el arranque de 2025.
El consumo de los hogares creció un 0,6% intertrimestral, tres décimas menos que en el periodo previo. Pesa el avance de la inflación, que pasó del 2,3% de enero al 3,4% de marzo antes de moderarse al 3,2% en abril por el abaratamiento de la electricidad. La subyacente, que excluye energía y alimentos frescos, se mantiene en el 2,8% por la presión de los servicios y la restauración.
Por sectores, según los mismos datos del INE, la construcción avanzó un 6,5% interanual y los servicios un 3,4%, frente al 2,9% del trimestre previo. La industria, en cambio, se ha tomado el primer trimestre como un periodo de contención por el shock de costes.
El vicepresidente y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, defendió que la economía mantiene el pulso de crecimiento pese a la guerra de Irán. Reivindicó también el liderazgo de España entre las grandes economías de la Unión Europea. El Ejecutivo conserva su previsión de PIB en el 2,2% para 2026, aunque el propio Cuerpo reconoció esta semana que el conflicto puede recortar el crecimiento entre una décima y ocho décimas. Esas bandas, ha admitido, pueden ampliarse según evolucione la situación.