Ir al supermercado y coger el típico ‘pack de seis’ botellas de agua o botellas de Coca-Cola es un clásico de hacer la compra, algo que a veces nos viene bien y que otras no porque alomejor solo queremos una única unidad y ese paquete es ‘indivisible’ (acción que se ha ido eliminando con los años). Pues bien, esto podría cambiar a partir de este año, ya que la Unión Europea quiere reducir los residuos plásticos todo lo posible y quiere hacer lo mismo que con los tapones.
Ahora lo que pretende la Comisión Europea es acabar con el plástico que llevan estos paquetes de 6 botellas para envolverlos, con el fin de eliminar uno de los residuos más comunes del consumo hogareño. Este formato es de los más habituales para facilitar el transporte de la compra hasta casa, pero Bruselas quiere priorizar el reciclaje eficiente eliminando o aunando en la medida de los posible todos los residuos o envases de plástico que encontramos en las bebidas y comidas habitualmente y que se pueden evitar.
Todo este gran cambio viene impulsado por el nuevo Reglamento (UE) 2025/40 sobre los envases y residuos de envases, que establece unas reglas de aplicación directa y mucho más uniformes para todos los países miembros. Así, la nueva normativa busca fomentar una economía mucho más circular limitando drásticamente el consumo de materiales de un solo uso para dar una segunda vida a los recursos. Entonces, la idea principal es obligar a que estos productos se vendan preferiblemente por unidades sueltas o mediante alternativas que generen un menor impacto ambiental en nuestro entorno.
El fin de los plásticos de agrupación y los envases superfluos
Para conseguirlo Bruselas quiere empezar desde este 2026 a eliminar lo que se conoce como envase colectivo, definido por el propio reglamento oficial como "todo envase diseñado para constituir en el punto de venta una agrupación de un número determinado de unidades de venta". Por lo que la intención de las autoridades es que haya un mayor control sobre este tipo de envases y eliminar progresivamente estas anillas, cartones o plásticos retráctiles que mantienen unidos los paquetes de seis botellas que vemos tanto en el agua como en los refrescos muchas veces u otros tipos de bebidas. La norma es clara y declara que "debe aplicarse a los envases superfluos que no son necesarios para garantizar la funcionalidad del envase", dejando sin posibilidad de uso a cualquier envase de plástico alternativo que sirva para aglutinar varias botellas y que se pueda evitar.
Asimismo, la normativa impone una regla general de reducción al mínimo para cualquier formato que se quiera comercializar, dejando claro que "los envases se diseñarán de tal forma que se reduzca su volumen y su peso al mínimo necesario para garantizar su funcionalidad, teniendo en cuenta el material del que está hecho el envase". Con todo esto, las marcas tendrán que dejar de usar falsos fondos o capas plásticas innecesarias que solo sirven para aumentar la percepción del volumen del producto en las estanterías sin aportar ningún valor real.
Garantizar una recogida del 90% de las botellas de plástico
Sin embargo, no todo el mundo ha recibido esta iniciativa con los brazos abiertos. Desde el sector del agua mineral se oponen frontalmente a la medida ya que defienden que estos packs múltiples cumplen una función comercial vital y facilitan enormemente el transporte de varias botellas de gran tamaño a la vez que ofrecen mayor protección durante su distribución en camiones. Encima, desde patronales del sector como la italiana Mineracqua advierten de que introducir estos cambios regulatorios con tan poco margen dificulta muchísimo la planificación industrial. Y es que las empresas insisten en que necesitan bastante tiempo y seguridad jurídica para poder adaptar sus líneas de producción y sus sistemas de distribución a las nuevas obligaciones definitivas.
Estas no son las únicas novedades que incluye la normativa en materia de reciclaje ya que el plan de Europa quiere también que a medio plazo aumente el porcentaje de lo que se recicla y de lo que se separa en la basura en lo que se refiere a los envases de plástico. Tal como detalla la normativa, a partir del 1 de enero de 2029 los países deberán "garantizar la recogida separada de al menos el 90 % en peso" de las botellas de plástico de un solo uso para bebidas y los recipientes de metal.
Para conseguir llegar a estas cifras tan altas, los gobiernos estarán obligados a implantar un sistema de depósito, devolución y retorno para estos formatos que ya estamos viendo y multitud de supermercados, como los Mercadona de Portugal por ejemplo. Entonces, el consumidor abonará una pequeña cantidad adicional al comprar su bebida que luego recuperará íntegramente cuando entregue el envase vacío en los puntos o máquinas habilitadas para tal fin. Por básicamente te pagarán por reciclar, aunque sea una cantidad casi simbólica, pero ayudará a establecer una mejor economía circular.